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El Día Internacional del Orgullo LGBT (lesbiana, gay, bisexual y transexual) que también es conocido como Día del Orgullo Gay o simplemente Orgullo Gay consiste en una serie de eventos que cada año los colectivos LGBT celebran de forma pública con el propósito de fomentar la tolerancia, el respeto y la igualdad de los gays, lesbianas, bisexuales y transexuales.

Si bien en Uruguay el mes de la diversidad es en setiembre, algunos eventos se hacen recordando este día, que tiene un trasfondo histórico que exploraremos brevemente. Y aunque hoy todo sea respecto al Mundial y al partido contra Colombia sin Suárez, yo me tomo el momento para recordar algo tan relevante como este día.

Las manifestaciones, que incluso en el parco Uruguay toman forma de fiesta, tienen lugar el 28 de junio. Hay celebraciones en torno a ese día, y es común desplazarlas al primer sábado anterior o posterior al 28 de junio, algo que en Uruguay, en las concentraciones por este día no suele pasar. Este año justo tocó que fuera sábado, pero si hay una fiesta en la calle no va a tener un arcoíris sino que va a ser celeste.

Se elige esta fecha porque es la conmemora los disturbios de Stonewall (Nueva York, EE. UU.) de 1969, que marcan el inicio del movimiento de liberación homosexual. En algunos países la fecha original puede cambiar en caso de coincidencia con otros eventos locales de importancia (eventos masivos o elecciones políticas). Respecto a este año, debido al Mundial y nuestra participación en él, la prensa local no ha informado sobre ningún evento recordatorio de este día además de que nuestra marcha más fuerte como colectividad se realiza en setiembre.

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Si bien este año, hasta donde yo sé no vamos a celebrar este día de orgullo LGBT Uruguay marca la pauta en la igualdad de los derechos de los homosexuales en la región debido a los cambios que ha hecho en su legislación, señaló el representante de la Oficina Regional para América del Sur del Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, el italiano Amerigo Incalcaterra.

En los papeles hay completa y absoluta libertad. La discriminación, el machismo, la homofobia, lesbofobia y transfobia siguen existiendo, junto con la violencia de género y la misoginia. Pero, tal como señalaba Incalcaterra en las leyes se logró lo que todas las legislaciones a nivel regional deberían lograr, que es una completa igualdad.

Para tener un poco de perspectiva, recientemente Finlandia rechazó legalizar matrimonio igualitario aunque en aquella nación exista un apoyo fuerte a que se legalice. La Comisión de Asuntos Legales del Parlamento de dicho país, en una votación de 10 frente a 6  dieron un dictamen desfavorable a esta iniciativa, que acabaría la exclusión de las parejas del mismo sexo y les daría su derecho al matrimonio. A pesar de que el comité recomienda que no, el Parlamento podría abrir el proyecto en otoño.

El caso finlandés es perfecto para demostrar como el rechazo a lo diferente, a lo que rompe con lo binario de hombre mujer y con el modelo hetero- normativo es cultural y con el tiempo se puede ir superando. Las culturas cambian pero no lo hacen de forma lineal, al menos no siempre. Por ejemplo, hace un poco más de un año esta comisión rechazaba con más votos la iniciativa y por el rechazo la vía que quedaba abierta para llevar el tema a la legislación era juntar firmas. Y se hizo. En un día los activistas de Tahdon consiguieron las necesarias, aumentando a 166.000 cuando se precisaban sólo 50.000. El tema podrá ser revisitado y los grupos finlandeses favorables al matrimonio igualitario esperan no quedarse atrás en este aspecto respecto a sus países vecinos, dado que es legal casarse en Noruega (2008), Suecia (2009), Islandia (2010) y Dinamarca (2012).

Así que Uruguay que muchas veces mira con añoranza al primer mundo, en este sentido está a la vanguardia en comparación con muchos de sus países. Uruguay se convirtió en el segundo país latinoamericano en aprobar el matrimonio igualitario.

Más cerca de casa, Incalcaterra, que nos destacaba a nosotros, con preocupación habla de la situación peruana. En un informe de la Defensoría del Pueblo aparece el dato de que 14 miembros de la comunidad LGBT peruana fueron asesinados entre enero de 2013 y marzo de 2014. Lo preocupante es no solo la muerte, sino como son asesinados. También preocupa que no esté tipificado como delito la homofobia y transfobia, porque este componente es importante en estos asesinatos.

Volviendo a visitar el mundo, según datos de las Naciones Unidas, en 76 países existen leyes discriminatorias que tipifican como delito las relaciones sexuales entre personas del mismo sexo. En países como Irán, Mauritania, Arabia Saudita, Sudán y Yemen la homosexualidad se castiga con la pena de muerte, mientras que en ciertas regiones de Somalia y Nigeria, esta medida puede ser aplicada por tribunales religiosos. Y estas leyes si se cumplen. No es como las leyes de Uruguay respecto a la discriminación que cuesta que se lleven a cabo y que quienes somos diferentes podamos sentirnos seguros y vivir vidas tranquilas en nuestra diversidad.

Pero este artículo trata sobre el orgullo gay. Exploremos un poco la cuestión. La noción básica del orgullo gay consiste en que ninguna persona debe avergonzarse de lo que es, cualquiera sea su sexo, orientación sexual o identidad sexual. Si bien el término, por la perspectiva filológica tiene más sentido en inglés que en español, la idea que se quiere transmitir con el concepto es la de que como seres humanos somos dignos y esa dignidad no la mancha ni la afecta nuestra conducta u orientación sexual. En tal sentido, la traducción más correcta debería ser dignidad LGBT.

Pero al traducirse del inglés de forma literal tenemos este día de orgullo gay y yo antes de informarme y ver el origen de todo esto, pensaba ¿orgullo gay? ¿Orgullo de qué? No es algo de lo que uno puede estar orgulloso porque no es un mérito, es una realidad. Yo no elegí ser gay, simplemente lo soy. Por eso decía, y sigo afirmándolo, de lo que estoy orgulloso es como encaré la situación en una sociedad parca como la uruguaya que si bien se la da de progresista no lo es tanto. Igualmente tengo que reconocer que puedo encarar mi sexualidad de la forma en que lo hago, y no dejar que me defina tanto, porque vivo en un país como Uruguay y no en Mauritania. Acá puedo ser gay y puedo ser estudiante, trabajador, voluntario, es decir, ocupar infinidad de roles sin que uno me quite la oportunidad de vivir los otros. En Mauritania la persona abiertamente gay muchas veces no ocupa otros roles porque es considerado un criminal y hasta enfrenta la muerte.

Igualmente el día del orgullo gay no es universalmente aceptado ni por los mismos gays. Dentro de la comunidad LGBT alg
unos rechazan la noción de orgullo LGBT, porque perciben en ella un énfasis excesivo en la orientación sexual que no consideran importante y una falta de discreción y modestia lo que eventualmente podría perjudicar a la moral pública, las creencias religiosas o incluso la propia causa de los derechos de los homosexuales. Yo cuando viví mis primeras marchas sentía lo mismo, no me sentía representado por los personajes que allí iban, o al menos los que eran más visibles por su propia extravagancia. Finalmente reflexioné y me di cuenta que no están para representarme a mí sino a ellos mismos. Si yo quiero que otro tipo de gay sea visto, tengo que hacerme visible yo. No comparto algunas de las indiscreciones de las marchas, pero son marchas que en suma gritan libertad. Sería contradictorio decir a quienes son a mis ojos indiscretos que no lo sean, porque les estaría quitando libertad en el evento menos apropiado para hacerlo. Sería la contradicción viviente.

Las críticas vienen porque se da muestra de estereotipos o se hace demasiada exhibición de los derechos. Quienes mantienen la crítica, proponen, en cambio, evitar un activismo estridente para incorporar más fácilmente el discurso por la no diferencia de los homosexuales a las ideas comunes que marca la opinión pública. Igualmente en Uruguay cada marcha tiene más gente que la anterior, cada evento por la diversidad es más populoso, con estas estridencias. Y no es que haya más población LGBT sino que heterosexuales o no, más gente se anima a mostrarse y mostrar su apoyo a esta causa. Mucha gente comienza a darse cuenta de que todos somos iguales, amamos, sufrimos, trabajamos y que la vida no debería ser más torturante solo por no tener la misma orientación sexual. Es una diferencia, como no está bien el racismo, no está bien la discriminación por la sexualidad o el género. No son cosas que nos hagan mejores o peores, sino diferencias que enriquecen el mundo en el que vivimos. Otros críticos ven en la noción de orgullo una suerte de desprecio hacia la identidad de cada individuo, pues cada uno vive su orientación sexual sin necesidad de identificarse con un estereotipo determinado.

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Los disturbios de Stonewall consistieron en una serie de manifestaciones espontáneas y violentas contra una redada policial que tuvo lugar en la madrugada del 28 de junio de 1969, en el pub conocido como el Stonewall Inn del barrio neoyorquino de Greenwich Village. Se suele citar a estos disturbios como la primera ocasión, en la historia de Estados Unidos, en que la que la comunidad LGBT luchó contra un sistema que los perseguía con el beneplácito del gobierno. Por eso son generalmente reconocidos como el catalizador del movimiento moderno pro-derechos LGBT en Estados Unidos y en todo el mundo.

El siglo XX fue un siglo complicado para la diversidad sexual, como muchos de los anteriores. Durante las décadas de 1950 y 1960 los gays y lesbianas estadounidenses debían enfrentarse a un sistema legal mucho más hostil con los homosexuales que en muchos de los países al este del telón de acero. Y eso es mucho decir. Todos los estados del país, a excepción de Illinois, penalizaban el sexo homosexual consentido entre adultos en el ámbito privado. La castración, la terapia emética, la hipnosis, la terapia de electroshock y las lobotomías eran usadas por los psiquiatras para intentar “curar” a los homosexuales de sus deseos durante la década de 1950 y la de 1960. Y existen grupos que quieren curar la homosexualidad en Estados Unidos hasta el presente, aunque eventos recientes dan esperanza de que esto cambie. Por ejemplo el cierre de Exodus.

Recientemente Exodus cerró y pidió disculpas por tratamientos para curar la homosexualidad. Su presidente, Alan Chambers publicó una carta de disculpa hacia la comunidad LGBT por las terapias aplicadas diciendo estar profundamente arrepentido. Exodus, una de las mayores organizaciones cristianas enfocada en homosexuales, cerró sus puertas definitivamente tras tres décadas de ministerio. Su presidente planteó que Exodus, el personaje bíblico, era el hermano mayor del hijo pródigo, tratando de imponer su voluntad y de juzgar quien es digno del Reino de Dios. Y en esta nueva etapa del cristianismo, se está dando la bienvenida a todos, para amar sin obstáculos, como verdaderamente Jesús enseñó.

Chambers seguirá su ministerio enfocándose en el seguimiento de Jesús y no en marcar los pecados de otros. Tristemente sus declaraciones hicieron que la organización perdiera apoyo y que sus líderes desertaran, sus afiliados abandonaran y por eso Exodus desaparece por completo. Por lo menos el si abrió finalmente su cabeza y su corazón.

En sus declaraciones Chambers cuenta como a nivel personal vive sus propias atracciones homosexuales y que por su trabajo en Exodus es un paria dentro de la comunidad gay y en la cristiana porque no está de acuerdo con muchas de las voces de esos grupos.  Igualmente sigue llevando un estilo de vida heterosexual, con una esposa y una familia que ahora conocen al verdadero Chambers y lo aceptan como es. Incluso también sus amigos. Por otro lado también lamenta que quienes se sometieron a este tipo de terapias sufrieran vergüenza, humillación y otros tantos sentimientos al no poder cambiar su orientación sexual.

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Volviendo a la historia del día del orgullo,  si bien se quiso demostrar que los homosexuales podían insertarse en la sociedad sin confrontar, al final de los 60s, con muchas reivindicaciones sociales presentes, el clima fue muy turbulento. Y fue en este clima beligerante, junto al ambiente liberal del Greenwich Village, que influyó para que se produjeran los disturbios de Stonewall.

La celebración se desarrolla comúnmente con coloridas «marchas del orgullo» (en inglés «pride parades», en francés «marches des fiertés») que coinciden, en el hemisferio norte, con el inicio del verano. Los símbolos del orgullo gay (la bandera con los colores del arco iris y los triángulos rosas) se exhiben en abundancia en estas fiestas.

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En las celebraciones suele darse cabida a actividades que exceden del marco lúdico: reivindicaciones sociales o políticas que identifican a los colectivos participantes.

En la actualidad ya que se vieron superadas las leyes que penalizan las prácticas homosexuales, al menos en muchos países del mundo así pasó, otras cosas se reclaman. Se apoya a los países en los que ser parte de la comunidad LGBT sigue siendo un crímen reivindicando la despenalización como también se manifiesta sobre otros asuntos en los que existe discriminación contra los homosexuales, como por ejemplo:

  • Legalización del matrimonio homosexual o el establecimiento de las familias homoparentales.
  • Respeto a la identidad sexual de las personas transexuales y sus derechos al cambio legal de sexo y nombre y derechos a tratamientos hormonales, quirúrgicos, etc.
  •  Denuncia a la transfobia homo/lesbofobiaaún existente.

En los últimos años debido a la creciente fuerza del Movimiento LGBT, teniendo en Uruguay a Ovejas Negras y su excelente trabajo, el elemento político ha estado presente en las celebraciones, y se ha usado como presión política a los gobiernos en favor de los colectivos homosexuales. También hay una fuerte participación de grupos de izquierda, que han asumido las demandas LGBT como propias. En Uruguay, con estos gobiernos de izquierda de la última década de a poco se avanza en una legislación que elimine a los ciudadanos de segunda, para que todos, independientemente de la orientación sexual tengamos los mismos derechos.

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Francia en cambio vivió una situación de promesas rotas y un extraño giro a la derecha a pesar de que el partido ganador se suponía progresista. François Hollande prometió en su campaña electoral permitir el matrimonio y la adopción entre parejas del mismo sexo. Con el miedo existente en Europa al socialismo (que probablemente tenga como fondo los problemas económicos y la recesión –dado que los gobiernos socialistas tienden a gastar más en planes sociales-) ningún gobierno, aunque diga ser progresista da muestras de serlo, yendo por políticas más conservadoras. Por eso el día del orgullo en 2012 se usó para reclamar. Ante esto el Ejecutivo planteaba que modificar el código civil para introducir estas leyes podría ocurrir recién para 2013 y todavía no ha ocurrido. Y eso a pesar de que según un sondeo publicado por “Le Parisien” a inicios de 2012 mostraba un apoyo de un 63% de los franceses al matrimonio igualitario y la mitad de eso a que las parejas pudieran adoptar.

Los reclamos parecen haber surtido efecto porque en abril de 2013 Francia vio un poco más la vie en rose. Francia aprobó el matrimonio igualitario con 331 votos a favor y 225 de los conservadores en contra. Se aprobó la legalización de los matrimonios entre personas del mismo sexo, y les reconoce el derecho de adoptar niños. La iniciativa incluye el derecho a las parejas homosexuales de adoptar niños, aunque no se incluyó el derecho a que las mujeres solteras y las parejas de lesbianas puedan acceder a la inseminación artificial e in vitro para concebir. Pero Roma no se hizo en un día.

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En Europa cada año los colectivos homosexuales de todos sus países eligen una ciudad distinta de forma itinerante para celebrar de unificadamente el orgullo LGBT de todo el continente, denominándose a esta marcha Europride. La marcha del orgullo más importante de Europa es la de Madrid, con más de un millón de asistentes cada año. A nivel europeo también son relevantes París o Londres con unos 500.000 asistentes cada una, Ámsterdam y Estocolmo con unos 300.000 asistentes cada una o Roma con 200.000 asistentes.

Aunque en Uruguay miremos a la Madre Patria, hay que tener en cuenta que en el continente americano tenemos el orgullo LGBT más multitudinario del mundo, que es la marcha del Orgullo LGBT de São Paulo, con entre los 2’5 y 3 millones de asistentes. Igual de importantes son las marchas en Toronto, la de San Francisco y de la Ciudad de México.

Si bien el día del orgullo en Uruguay no es tan grandemente celebrado, nuestra Marcha por la Diversidad en setiembre crece a pasos agigantados y podría decirse que es ahí donde mostramos todo el orgullo que tenemos, toda la garra que le ponemos para lograr nuestros objetivos y como cada vez más gente se da cuenta de que somos todos diferentes y que apoyar el respeto por la diversidad es que ganemos todos un poco más de libertad.

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¡Feliz día del orgullo!

 

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