A veces tenemos una imagen que de tanto repetirla en nuestra mente se convierte en verdad. Eso pasa en tantos niveles de nuestra vida que es imposible enumerarlos.

A mi me pasa respecto a mi cuerpo, en particular respecto al atractivo sexual que puedo generar en otro. Objetivamente se que no soy Cuasimodo pero lejos estoy de sentirme un Dandy.

Pensándolo, esa falta de confianza en que puedo ser sexualmente atrayente marca mucho de lo que soy. Influye en mi forma de vincularme con otros, en mi vestimenta, y en tanto otro. Este sentimiento de no ser seductor ni de poder encajar de forma regular en grupos de pares me hace un ser hambriento. Hambriento de pertenecer, de seducir y de disfrutar mi cuerpo de hombre adulto.

Capáz que es demasiado íntimo escribir esto pero no creo ser el único con esto en el pecho. Y a veces para superarlo precisamos empujones que nos obliguen a salir de la zona de comfort. Capaz leyendo te animás, capáz yo escribiendo voy por más.

Desde que empecé a convertirme en hombre me auto exigí intentarlo. Puse fachadas variopintas para tapar esa inseguridad. Algunos personajes que aparecieron en mi historia de vida, se cruzaron para terminar siendo de gran utilidad y ayuda. Hablando de eso, hoy salí con un amigo que me arengaba a acercarme a quien me pareciera atrayente. Y al principio me quedé congelado.

Al pasar las horas y de a poco empecé. Primero aumentando mi confianza. Eso pasó porque vi que para otros yo era atractivo. Generalmente a mi me parecían lo opuesto y uno incluso peor, además de no atraerme lo encontré llanamente tonto. Luego alguien que no me obnubilaba pero que tenía un que se yo interesante apareció. Al quedar solo porque mi amigo se fue, tímidamente me fui moviendo en el lugar.

Y ahí es donde comenzó la lujuria. El juego de la seducción y el camino del placer comenzaba.

Retrato de un hombre - Jacques Sultana
Retrato de un hombre – Jacques Sultana

Después de ir a otro lado del recinto, a tratar de charlar, justo todos se paran y se van y mi nivel de confianza vuelve a bajar. Pienso en irme. En huir sería una forma más exacta de decirlo. Y antes de que pueda hacerlo aparece un lindo torbellino absolutamente salvaje que me hace sentir increíble.

Ahora que la jornada terminó creo que decidí aferrarme a cómo me hizo sentir ese volcán en erupción. Sé que no es permanente, sé que volveré a sentirme una oruga. También es este uno de los motivos por los que escribo estas líneas.

Para recordar que además de la persona que soy, con las virtudes y defectos que tanto me conozco, también soy el dueño de una sexualidad y tengo un opoder para obtener lo que quiero si decido empezar a jugar más, a disfrutar la cacería y sonreír, y usar mi estilo único como armas de cazador y formas de llamar la atención si soy la presa.

Puede que sea diferente pero puedo usar todo eso a mi favor. Y sentirme bien y disfrutar. Vivir la sexualidad y el ego de forma sana. En resumidas cuentas: quererme más.

Óleo de Sascha Schneider - principios de siglo XX. Implicado en el movimiento naturista alemán de principios del siglo XX, la obra del artista fue pionera en la representación del homoerotismo. La exposición 'Desnudos en público', en el Museo de Arte Gay y Lésbico de Nueva York, recobra la figura de un creador al que los nazis borraron de la historia.  Por más información visitar: http://www.20minutos.es/noticia/1990522/0/sascha/schneider/arte-homosexual/
Óleo de Sascha Schneider – principios de siglo XX. Implicado en el movimiento naturista alemán de principios del siglo XX, la obra del artista fue pionera en la representación del homoerotismo. La exposición ‘Desnudos en público’, en el Museo de Arte Gay y Lésbico de Nueva York, recobra la figura de un creador al que los nazis borraron de la historia. Por más información visitar: http://www.20minutos.es/noticia/1990522/0/sascha/schneider/arte-homosexual/
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