Buscar

mes

junio 2014

OPINIÓN: Luis Suárez es culpable de morder y de ser uruguayo

CNNEspañol.com

Por Gonzalo Frasca, especial para CNN

Nota del Editor: Gonzalo Frasca, PhD, es diseñador, consultor y catedrático de Videojuegos de la Universidad ORT. Ha creado juegos para empresas como Disney, Pixar, Cartoon Network y Warner Bros. Se especializa en juegos que comunican y educan. Recibió un Lifetime Achievement Award de la Knight Foundation por su trabajo pionero en videojuegos periodísticos.

Soy uruguayo y, a diferencia de muchos de mis compatriotas, creo que Luis Suárez mordió a Giorgio Chiellini. Creo que tuvo un comportamiento antideportivo y, como tal, debería ser sancionado.

Ver la entrada original 542 palabras más

Anuncios

Pensando en voz alta (The Outside)

A veces vivimos situaciones que no nos gustan, y nos vamos corriendo buscando que el viento mueva nuestro pelo e impulse nuestros corazones a lugares donde la mente sola nunca nos llevaría. No sabemos adonde pero presentimos que lo mejor esta por venir.

En The Outside (Afuera), una de las primeras canciones de Taylor Swift ella analiza un poco esto. Como algunos de nosotros, no la pasó bien en la secundaria y se refugió en la escritura y el canto. En una composición que escribió a los 12 años, grabada en su primer CD epónimo  nos cuenta.

I didn’t know, what I would find, when I went lookin’ for a reason
I know, I didn’t read between the lines, and baby I’ve got nowhere to go
i tried to take the road less traveled by
but nothin’ seems to work the first few times am I right?

Al principio parece que nada funciona, que todo lo que hacemos es un conjunto de errores tras errores, que no sabemos decodificar el lenguaje que manejan a nuestro alrededor. A veces no sabemos a dónde ir. Y como sentimos que somos nosotros los errados tratamos de mejorar, tratamos de encajar, tratamos de sentirnos parte en ese mundo exterior a nosotros, a nuestra familia y nuestro pequeño mundo infantil.

So how could i ever, try to be better?
Nobody ever, lets me in
and I can still see you, this ain’t the best view
on the outside looking in
I’ve been a lot of lonely places I’ve
never been on the outside.

Y en ese interín comenzamos a encontrar nuestro lugar, encontramos unos ojos que nos miran y nos interesan. Comenzamos a pensar que todo vale la pena aunque no nos note ni por un segundo. Esa persona no sabe que existimos, pero nosotros daríamos todo porque nos notara, porque pudiéramos ser parte de su mundo, de ese mundo que aparentemente todos nuestros compañeros de colegio pertenecen. A veces sentimos que si esa persona, puede ser un potencial amor o un potencial amigo nos hubiera notado todo hubiera sido distinto. Pero no lo fue. La experiencia que tuvimos fue la de estar afuera.

You saw me there, but never knew
that i would give it all up
to be
a part of this, a part of you.
And now it’s all too late so you see
you could have helped if you had wanted to
but no one notices until its too, late to do anything

Aclaración: Escribo esto como un pequeño recuerdo de como viví mis días en el colegio, y de como los llevó a una canción Taylor Swift.

 

Teatro para niños: La Juguetería

la-jugueteria-obra-de-teatro

Con un poco de miedo entré en la Zavala Muñiz casi tarde y estaba llena de niños ansiosos por descubrir ese mundo encantado. No sabía si la trama me iba a atrapar. Estaba solo y me consideraba un adulto. Cuando apareció Tito (Carlos Sorriba) al comenzar el espectáculo, me di cuenta que en esa butaca estaba sentado un niño y no un hombre. Un niño que deseaba que ganaran los buenos y los malos se fueran.

Con dirección de Damián Barrera, el espectáculo tiene de antemano una gran cuota de crédito, dado que lo llevan adelante los creadores de Señor M, que ha ganado tres Premios Florencio al Teatro Infantil en 2012, a Mejor Espectáculo Infantil, Mejor Dirección (Damián Barrera) y Mejor Actriz (Valeria de Souza).

La compañía, llamada Bestia Peluda, tomó un nuevo desafío: La Juguetería es un espectáculo que combina el trabajo de un gran equipo, teniendo una propuesta innovadora y original, teniendo de forma multidisciplinaria videos interactivos, videomapping en 3D, animación, muñecos profesionales de televisión, una banda sonora original y un diseño de sonido muy especial.

Todo esto podría decirnos nada. Hay grandes obras con producciones espectaculares que no nos llegan al alma. Esta producción busca contar una historia muy especial, llena de valores humanos, para que el espectador viva una experiencia mágica. Y el espectador adulto reflexione sobre sus hijos o los niños en general y la etapa que están viviendo.

La obra, merecidamente, fue seleccionada para el programa de Fortalecimiento de las Artes 2013 y es invitada por el Solís a integrar su cartelera. La obra es apta para todo público y recomendada para niños a partir de los tres años de edad.

La historia trata de una antigua juguetería que corre peligro de cerrar. Tito, un amable juguetero, al ver el deterioro decide dar en alquiler el local a su sobrino, que le dice que quiere crear con su novia un refugio de animales. Sus intenciones son otras. El día anterior a la venta, escapando de un grupo de niños (una forma inteligente de incluir la temática de bullying, tan presente en el cotidiano de niños y niñas) entra Olivia. Ella descubre este hermoso lugar, sin pensar que una aventura allí comenzaría y que a partir de ella una amistad se forjaría con este simpático juguetero. El resto se los dejo para que lo descubran ustedes junto a Tito, Olivia y sus amigos.

35962

Ficha Técnica:

Funciones:

MAYO Y JUNIO
Sábados y Domingos 15.30hs

VACACIONES DE JULIO – Todos los días: 15.30 y 17.30hs. Excepto el domingo 6 de julio con funciones a las 13:30 y 15:30 hs.

AVISO: el lunes 7 de julio y el domingo 13 de julio no habrá función.

Elenco:

Carlos Sorriba, Mariana Escobar, Valeria de Souza, Cristian Amacoria, Damián Barrera y Lucía Silva.
Muñecos manipulados en escena: Malacara, Ratón, Rufián, Oso.

(Obra Apta para todo público, recomendada para niños a partir de 3 años)

Precios:

Las entradas se venden en Red UTS y Tienda Inglesa a $ 310, y en la boletería del Solís a $ 260.

Mejor que la venganza

Porque en realidad no lo fue. Por eso lo titulo mejor que la venganza. ¿Viste como a veces te enojás con alguien y estás frustrado porque te interesa esa persona? Bueno, ese fue el caso. Además de que te interesa, también te importa lo que pasó. Por eso estás enojado. No es una rabieta, es como un volcán que hizo erupción. Pero ahora tenés ganas de que toda la gente en Pompeya esté sana de nuevo y que los hermosos frescos vuelvan a ver el sol… y preferentemente que no pasen 2000 años antes de ello.

En todo ese ínterin decidís comprar una entrada al cine y bueno, quizás invitarlo. ¿Qué puede salir mal? En el cine no hablas, te reís, a lo sumo hay un enlace de manos. Pero las cosas pueden salir mal. Y no, no amigos, no lo invité a ver la peor película del mundo.

Recientemente conseguí un trabajo en el SODRE. No, no en la Sala Adela Reta. Los espectáculos internacionales los sigo pagando como cualquier hijo de vecino. En cambio disfruto de espectáculos menos pretenciosos y de ciclos de cine clásico. Hay uno de musicales y Cantando en la lluvia fue la película que ambientó nuestra escena del crimen. Crimen del que no me percaté hasta que volvimos a hablar.

Trabajando lo recibí a él, un rostro joven entre los habituales señores y señoras mayores que allí decidieron pasar su noche de lunes. Con una amabilidad que según él roza con lo falso. Pero que para mí tiene aires de ceremonia protocolar bastante natural. La atención amable al público es algo que simplemente se me da.

Cuando terminó mi trabajo y comenzó la función nos sentamos juntos. Hasta intercambiamos gestos de cariño. Sin embargo, por estar trabajando y por estar dolido, sentí como la urgencia extrema de irme de esa butaca. Pero no sabía cómo hacerlo sin ser descortés. Lo pensé y lo pensé. Y al rato, quizás a los minutos, que me parecieron eternos, me paré y me fui a la puerta, a seguir trabajando. Pero no había nada para hacer. Entonces me senté al fondo y hasta dormité.

Al finalizar la función, él se acercó y yo seguía fingiendo. Fingiendo que era importante trabajar.

Y el tiempo pasaba. Y yo no quería salir de los entretelones. Aunque estuviera esperando, aunque dijera de comer juntos, yo simplemente me fui. Sin saludar, con mucha prisa. Y él quedó, descolocado y molesto, caminando por las calles frías del centro de Montevideo.

Pero los dos nos sentíamos mal. Porque ese encuentro tras la tormenta no había funcionado, porque no había logrado pasar mi enojo. Porque las palabras justas no venían a la mente de ninguno, aunque en realidad más bien no venían a la mía.

Con los días lo pudimos hablar y al hablarlo descubrí que para él había sido una venganza perfecta por el encono que me hizo sentir. Perfecta por su simpleza, por hacerlo mirar cine de otrora con gente mayor. Si bien rió durante la película, y el desenlace es feliz, el final de la salida fue como de una gran obra dramática. La vida tiene un poco de eso.

Pero cuando yo hablaba, traté de explicar, de explicarle y de explicarme que nada fue planeado, todo simplemente ocurrió. Que no hubo satisfacción en eso, sino simplemente incomodidad.

La vida está llena de revanchas y para los vínculos humanos también las hay siempre que exista buena fe en ambas partes. Y si bien fue una revancha perfecta invitar a alguien al cine y ver la película antigua en otro asiento, sin mucha ceremonia ni mucha compañía, no había revanchismo. No había motivos. Simplemente un malentendido anterior que se prolongó más tiempo.

La venganza tiene eso, la venganza es un plato que se sirve frío. Pero no es una ensalada, es como comer el plato más desagradable helado como un gélido témpano.

El diálogo es la puerta que abre oportunidades y con la ponzoña de la venganza es muy raro que esa puerta se abra.

De la experiencia aprendí.

cantando bajo la lluvia final

Para reflexionar

A mejorar, siempre a mejorar.
A mejorar, siempre a mejorar.

Uniéndome a la solidaridad

Con el secuestro de tres jóvenes israelíes, el mundo ha puesto nuevamente sus ojos sobre la caótica situación en Israel.

El primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, lamentó  que algunos sectores de la comunidad internacional no hayan condenado aún el secuestro de tres jóvenes israelíes, mientras el Ejército intensifica su búsqueda por el sur de Cisjordania y se prepara para cualquier eventualidad en Gaza.

También lo ha hecho, después de cuatro días, el presidente palestino, Mahmud Abás, en un comunicado en el que critica a la vez la violación de los derechos de la población palestina en la operación militar israelí de búsqueda de los tres desaparecidos.

Más de 150 palestinos, la mayoría activistas islámicos, han sido arrestados desde el viernes por el Ejército israelí en redadas en el distrito de Hebrón, donde los servicios de inteligencia creen que podrían estar los jóvenes, de entre 16 y 19 años.

“Tenemos un gran objetivo: encontrar a los tres chicos, traerlos a casa y golpear a Hamas. Nos dirigimos a una campaña significativa”, advierte el jefe del ejército israelí, Benny Gantz en una reunión con sus principales oficiales.

La redada en la zona de Hebrón, conocida por ser un importante feudo islamista, es una de las más importantes que ha llevado a cabo Israel desde la ‘segunda Intifada’. “El secuestro de tres chavales que no han hecho daño a nadie es tan grave que requiere una respuesta igual de grave. Ahora estamos centrados en encontrarles, pero luego haremos que Hamas pague un precio muy alto”, ha declarado el ministro Yaakov Peri, que exige a Abu Mazen romper el acuerdo del Gobierno de unidad con Hamas.

Mientras esperamos una resolución de este nuevo conflicto me gustaría recordar un poema escrito por Jorge Luis Borges a los judíos, en el que recuerda a este pueblo sufrido pero glorioso.

Temí que en Israel acecharía
con dulzura insidiosa
la nostalgia que las diásporas seculares
acumularon como un triste tesoro
en las ciudades del infiel, en las juderías,
en los ocasos de la estepa, en los sueños,
la nostalgia de aquellos que te anhelaron,
Jerusalén, junto a las aguas de Babilonia,
¿Qué otra cosa eras, Israel, sino esa nostalgia,
sino esa voluntad de salvar,
entre las inconstantes formas del tiempo,
tu viejo libro mágico, tus liturgias,
tu soledad con Dios?
No así. La más antigua de las naciones
es también la más joven.
No has tentado a los hombres con jardines,
con el oro y su tedio
sino con el rigor, tierra última.
Israel les ha dicho sin palabras:
olvidarás quién eres.
Olvidarás al otro que dejaste.
Olvidarás quién fuiste en las tierras
que te dieron sus tardes y sus mañanas
y a las que no darás tu nostalgia.
Olvidarás la lengua de tus padres y aprenderás la lengua del Paraíso.
Serás un israelí, serás un soldado.
Edificarás la patria con ciénagas: la levantarás con desiertos.
Trabajará contigo tu hermano, cuya cara no has visto nunca.
Una sola cosa te prometemos: tu puesto en la batalla.

 

 

Ojalá pensara como Demi Lovato, a la que realmente no le importa, pero ¿no me importa?

Durante esta semana me pasé sintiendo nostalgia por aquello que no fue, por lo que no se cristalizó, por aquel amor trunco.

Si bien conocí mucha gente, me divertí y en algunos aspectos me siento más adulto que cuando lo amé como si manejara un Maserati en una calle sin salida (parafraseando a mi querida Taylor Swift), todavía no logro separarme de su sombra. Lo extraño y me importa.

Y hay días y semanas que son mejores y tengo una gran energía y otras semanas que agradezco al cielo poder estar en mi casa y no tener que salir. A veces me pregunto si realmente aquella historia es la que me hace sentir así, o hay algo más. A veces me pregunto si no soy yo. A veces pienso que mi mente me juega trucos y me hace sentirme tan pequeño, me hace sentir que yo hice que lloviera en mi vida y como él no está, no puedo pedirle perdón.

Y la música hace que piense. Y sienta. O crea que siento. ¿Lo sigo queriendo?

A veces siento con claridad que lo amo, a veces siento que lo quiero y a veces pienso que estoy idealizando todo porque fue mi primer amor. A veces siento que era perfecto para mí, y que no recuerdo esas tardes grises.

Pero siempre pienso que es inviable intentar volver. Siento que nunca vamos a volver. Y lo analizo mucho y me doy cuenta de que estamos en etapas distintas de la vida, que quizás hoy yo esté un poco menos lejos de estar en su joven madurez, porque estoy más en control de mi destino. Porque estoy un poco más a cargo. Porque ya saqué muchas cosas de mi sistema y no me odio tanto. Pero a veces me odio. A veces no estoy en control de nada. Hay días que no estoy tan en control.

Y es curioso ¿no? Es curioso que un recuerdo me haga pensar tanto. Que el pasado marque de forma tan indeleble.

Y pienso que no es solo el pasado reciente con él, sino también mi pasado anterior. Aquel niño y adolescente que fue vilipendiado de tantas formas vuelve para reclamar su sanación. Y es tan difícil curar porque es como volver a romper huesos que se quebraron y curaron mal. Y vuelve a doler, no como la primera vez, pero vuelve a sangrar. Y eso que sangra, a veces no se puede parar. A veces se siente como si un torrente de sangre manara de adentro, caliente y enfurecido. Y a veces se siente como si hubieran pasado mil años, pero no siempre. A veces parece que todo ese doloroso pasado hubiese sido hoy.

Hay días que siento que eso que pasó conmigo no fue tan grave, que la discriminación y el abuso, que la humillación es parte del crecimiento de aquellos que no podemos dejar de ser diferentes. Aquellos que no tenemos la opción de encajar en el molde. Como deseé durante años encajar en ese molde…

Y hay días que me doy cuenta de que fue terrible. Hay días que me doy cuenta que lo que pasó fue como una marca escrita con un marcador permanente. Que minó mi estima, que moldeó la forma en que me veo como hombre, como ser humano. Que delinea la forma en que me relaciono con los otros. Que me define. Y si bien lo que no te mata te fortalece, y evidentemente no morí, a veces me gustaría que la forma en que me relaciono conmigo y los otros fuese diferente.

Durante años conscientemente busqué controlar todo. Incluso como eran mis vínculos. Pero fui creciendo y volando más alto, y no pude seguir calculando, o creyendo que calculaba, como si jugara ajedrez.

A veces me gustaría poder re-escribir mi historia. Si tuviera la chance creo que cambiaría mi pasado reciente para que aquel amor pudiese tener un futuro. Por eso me doy cuenta que aún lo quiero. Porque si me dieran la opción de cambiar algo cambiaría eso y no otros momentos, como toda la etapa de bullying del colegio, o aquellos errores anteriores que definieron como fui como estudiante y como trabajador en estos últimos años, que le imprimieron ese perfil errante que ahora me complica un poco la vida. Pero aún así se que lo que me haría más feliz sería volver a sentirlo mío.

Pero la historia no se re-escribe. Uno sigue y el mundo sigue girando. Y como lo que no te mata te fortalece, cuando vuelvan las oportunidades de vivir amores intensos, proyectos interesantes, es decir historias dignas de ser contadas, las viviré mejor.

Que no te avergüencen tus lágrimas al llorar…

Por Mauri Tafer:

Que no te avergüencen tus lágrimas al llorar…

En ellas se refleja historias, momentos, ilusiones, todo lo que alguna vez han hecho que tu alma se fuera llenando de oscuridad.

Esas lágrimas muestran que tienes sentimientos y que has probado dolor.  Sin él no somos capases de crecer totalmente.

Así que cuando debas derramar alguna otra lágrima, sea esta por el motivo que sea… ¡hazlo!

De esa manera sacarás para afuera toda la oscuridad y el dolor y por dentro tu alma volverá a estar limpia y será más fuerte…

lagrima

No a la baja

Recordar, siempre se necesita una mano que ayude, ellas están en el extremo de tus brazos. Mientras nos vamos haciendo más viejos, ellas nos recuerdan que una mano es para que te ayuden y la otra para ayudar. Audrey Hepburn.

El camino es ayudar a que nuestra sociedad sea más sana, más educada y respetuosa. Y el camino es la educación y el amor, no la represión.

Blog de WordPress.com.

Subir ↑

A %d blogueros les gusta esto: