Salvadora fue tu mirada

entre un montón de gente.

Salvada fue mi boca besada

por tus labios turgentes.

 

San Salvador 2022

fue la calle donde vivió mi gran amor.

Que me salvó de todo

excepto de mí mismo.

 

Ni él ni el Salvador

pudieron con mis tendencias destructivas

cuando siento que la felicidad se aproxima

y con ella viene la inexorable caída.

 

En vez de hacer como Pedro y hacer las cosas con convicción y pasión

tras escuchar las eternas voces de Moises y Elías hablando al Iluminado Jesús

Y en vez de distinguir que era mi Salvación,

escuché las voces de la carne y dejé que el pecado diera a luz.

Y a partir de eso no pudo haber en nuestro amor ninguna redención.

 

San Salvador en mi vida se apareció

y me dio mi una oportunidad de ser un hombre pleno y verdaderamente feliz.

Que increíble es pensar que yo decía San Salvador sin sentir

sin saber que era más que el nombre de una calle.

 

Nuestro amor era puro

y caminaba por San Salvador

pensando que estaría así bajo un protector conjuro

que lo cuidaría en este mundo tan duro.

 

Pero no fue el mundo

la que se interpuso en la misión de San Salvador 2022.

Dios dio señales de que ese amor era especial

y yo lo asfixié con un nudo.

 

En San Salvador 2022 me salvaste

del riesgo de congelarme en lo idiota de una eterna juventud,

de vivir sin sentir nada, siendo un indiferente,

y de sufrir por estar en amores sin salud.

 

En San Salvador 2022 me convertí en hombre.

Fue con amor y sangre.

Con algunas sonrisas y lágrimas que aún siento calientes en mis mejillas.

Pero lo que había en San Salvador 2022 hace tiempo que allí no habita.

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