“Y evitá escribirme si podés”

Si siguen mi blog, sabrán que mucho de lo que escribo tiene que ver con mi ex pareja, por el que aún tengo sentimientos fuertes. Venía siendo fuerte y no escribiéndole. Pero, con la excusa de evitar un encuentro incómodo en un evento que sabía los dos podríamos ir, luego de meses le escribí.

https://entrelineasybisagras.wordpress.com/2013/11/12/i-almost-do/

Me respondió que fuera tranquilo, muy seco pero bueno, ¿Qué podemos esperar de una ex pareja?

Al poco rato me escribió “Y evitá escribirme si podés”.  Al principio pensé en una noticia que apareció en los medios hace poco sobre una mujer que fue detenida en Estados Unidos por acoso extremo a su ex pareja…

En una semana lo llamó unas 77 mil veces. Esta señora además de las llamadas también le mandó un total de 1937 correos electrónicos, 41.229 sms, 217 mensajes de voz y 600 cartas, habiendo también un trasfondo de abuso de bebidas energéticas y anfetaminas.

Yo se que soy adicto a la Coca-Cola light pero no creo estar tan enfermo como esta mujer. De hecho durante todo este tiempo, desde la última vez que lo vi, solo le escribí en marzo porque me lo crucé, para decirle que no lo saludaba porque aún me costaba verlo, me dolía.

Hoy no me duele al punto de quebrarme, porque reconozco que fui de los peores novios que alguien puede tener y de eso aprendí un montón. Sé que no merezco una oportunidad con él y que no la va a haber. Al menos no en un futuro previsible.

Sin embargo esto me genero dudas: ¿está con otro? ¿dejó de quererme? ¿me odia? ¿por qué si cuando cortamos hablamos de mantener el contacto  y de ser amigos o tener un trato amigable pasa esto?

Esas preguntas son importantes pero no son las que más me carcomen. Las que me carcomen son por ejemplo ¿si me lo cruzo lo saludo? ¿si me preguntan por él que digo?

Y resolví que, como yo estoy bien, voy a decir la verdad y lo voy a saludar. Si me rechaza el saludo, no es un problema mío.

Y si bien lloré un poco mirando una situación de un amor muerto en una obra de teatro, ya no colapsé en deprimirme como hubiera podido pasar hace meses. Mi vida está yendo por un buen camino y depende de mí que así sea.

Aunque quiera evitar que yo le hable, yo lo llevo en mi corazón y a veces, a veces hasta le hablo. 

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