Mis deseos se mueven de un lado a otro

como si fuera el metal imantado de una brújula.

Inquieto, intranquilo y juguetón

voy golpeando de puerta en puerta

para ver cuál está abierta

con una persona adentro a la aventura dispuesta.

 

Aventura y diversión

porque no tengo preparado el corazón

para ser domado por un nuevo amor.

 

Ojala en vez de brújula fuera péndulo,

indeciso entre dos

por los que mi alma sintiera mucha inclinación.

 

El péndulo esta rigurosamente quieto

porque mi corazón es una piedra

y quebrarla será una odisea

porque quiero permanecer enhiesto.

 

No quiero caer

en amores tormentosos

ni claudicar mi libertad

de vivir momentos fogosos.

 

Por eso soy como una brújula

desnorteada que busca su eje

y buscando quiere conocer que es lo que hay en todos los puntos cardinales.

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