Desde pequeño estuvo entre grilleteselefante-lloro-al-ser-liberado

y apenas recordaba la libertad

pero sabía que era mejor

que ese trato sin piedad

que los hombres le dieron por el fulgor

que les provocaba unos magros billetes.

 

Una vida de miserable trabajo

en un mundo donde para los hombres la esclavitud casi no existe

pasó Raju viviendo en lo bajo

hasta que otros hombres que persisten

en hacer lo justo a capa y espada terminaron con esta fantochada.

 

Durante cincuenta años Raju estuvo presoelefante

sin condena ni debido proceso.

¿Se sabría majestuoso e inteligente

al vivir en ese mugrero indecente?

 

Esas preguntas poco importan

porque hoy su realidad es otra.

 

Majestuoso e inteligenteelefante (1)

Raju también siente.

Y al sentir sus patas libres

de grilletes y ataduras

no pudo evitar llorar.

 

Y nosotros miramos con estúpida estupefacción

esas lagrimas que el elefante vertió

de alegría porque con él al fin se hizo justicia.

 

¿Nos hubiéramos sorprendido si fuese humano?

Por suerte en nuestra humanidad a Raju le dimos una mano.

 

Y con sus lágrimas de alegría

limpió aquellas heridas

que en nosotros quedaban

por tan atroz injusticia inhumana cometida.

 

Me hice eco de sus lágrimas

y no pude dejar de llorar

al ver reflejada mi humanidad

en un espejo tan peculiar.

 

Es hora de dejar de pensar

que somos el centro del universo

y empezar a buscar adentro

para actuar con más sentimiento.

 

Que no tenga otro Raju que lavarnos

con sus lágrimas al salir del fango.

 

 

Nota del Autor:

El poema está inspirado en la liberación del elefante Raju, que dejó conmocionado a todo el mundo (bueno a aquellos que dejaron un segundo de ver el mundial). La reacción de este elefante al ser liberado es capaz de dejar boquiabierto al más escéptico. La falta de educación para el buen trato a los animales es un problema mundial y Raju fue una víctima más. En la India las vacas serán sagradas pero los elefantes no. Raju tenía 50 años de cautiverio, su dueño lo presentaba como un espectáculo más y su alimentación consistía en la caridad de los visitantes.

El trabajo que desempeñaba Raju era pedir limosna junto a su dueño en lugares turísticos de India, bajo malas condiciones de vida y alimentación. De hecho, las almohadillas de sus pies estaban desgastadas de tanto caminar sobre el asfalto y la falta de comida lo había llevado a alimentarse de lo que le daban los turistas e, incluso, de desechos plásticos.

Su dueño perdió la batalla ante un juzgado por no acreditar la pertenencia legal del mamífero, después de un año de lucha por parte de los valientes activistas de la organización Wildlife.

Según explica la organización la liberación fue difícil, pues su dueño anterior le puso más cadenas al elefante e incluso les bloquearon el camino para que no lograra llegar el camión de rescate, que iba con varios veterinarios y expertos en vida silvestre.

Lo mejor fue lo que pasó luego de ser liberado. Este elefante demostró su alegría de una manera inusitada, lágrimas comenzaron a rodarle por la cara. Esto sorprendió a los activistas que lo liberaban y a los demás presentes. El vocero de Wildlife explicó que el elefante sabía lo que estaba pasando, que estaba siendo rescatado. Al momento de su liberación estaba desnutrido y herido, principalmente en los pies que permanecían encadenados.

Ahora, el paquidermo está siendo tratado de sus múltiples heridas y abscesos y alimentado como corresponde, para pronto ser trasladado a un lugar donde vivirá junto a otros elefantes que han sido rescatados de vidas similares.

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