A lo largo de los prolegómenos al mundial, me sentí fastidiado porque sabía que empezaba un mes y medio en el que las conversaciones de mi mundo iban a girar en torno al mundial. Y realmente el futbol no me interesa.

Para hacerlo más placentero, trate de mirar algún partido (sin mucho éxito) y también leí la prensa y escuche a la gente que sabe más sobre este tema para poder opinar y estar informado sobre lo que pasa. Al saber un poco más me fue apasionando sobre todo los entretelones mafiosos de la FIFA más que el evento deportivo en sí. Y al margen de esto, criticar la organización del mundial, con una apertura penosa y un cierre apenas aceptable fue divertido. Como dato interesante para mi estuvo ver a Gisele, la supermodelo brasileña que conquisto el planeta, en un vestido increíble entregando la copa del mundo. Louis Vuitton participa dando la valija para entregar la copa por segunda vez consecutiva. Es un cierre glamoroso para un mundial que tuvo todo, menos glamour.

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Ver a la selección uruguaya me generaba una cierta ilusión de que podríamos ganar y así tener al país feliz y unido, a pesar de tener problemas sociales como la inseguridad y el deterioro de la educación. Si bien estos problemas tienen que ocupar nuestra atención aún más que el futbol, que no deja de ser un esparcimiento, aunque vivido con pasión o como una religión por gran parte de nuestra gente, la gente también precisa distraerse, divertirse y sonreír. Precisa estar unida.

Sin siquiera llegar a lo que llegamos en 2010, este país fue unido por una selección que demostró heroísmo a pesar de la adversidad de tener a su mejor jugador lesionado y tras recuperarse y poder jugar dos partidos, echado por la mordedura.

Como se manejó el caso Suarez en la FIFA también nos unió. Un país entero se unió ante la injusticia que se cometió contra este jugador, que es un nuevo héroe nacional. Suarez erro, pero la FIFA lo juzgo como el tirano que es en demasía. A los tiranos no se les puede pedir justicia a la hora de penar. Sabemos que al ser un país irrelevante en la economía futbolística, somos un estorbo. Entonces, se hará de todo para eliminar a la molestia. Otros países gozan de más protección cuando los jugadores caen en actitudes poco deportivas.

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También tuvimos al jugador Pereira que titánicamente decidió seguir jugando contra Inglaterra tras tremendo golpe. Como contracara, el otro jugador, Sterling, golpeado decidió no seguir jugando. La historia es conocida. Inglaterra perdió y fue eliminada del mundial.

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Y si bien nos fuimos antes, nos fuimos henchidos de orgullo con una selección que lo dio todo y que desde el primer momento jugo finales de copa. Otros países tuvieron juegos de práctica, con rivales evidentemente inferiores. En el armado de los grupos, pareciera ser que la FIFA es menos transparente de lo que dice ser.

Nos fuimos sabiendo perder. Una lección que quizás nuestros vecinos Argentina y Brasil tengan que aprender.

Por eso en las semifinales y en la final, en nuestro país hubo sentimientos divididos. Hay gente que apoyo a Argentina y Brasil por sentimientos de hermandad o latinoamericanistas. Otros en cambio no queríamos que Brasil o Argentina brillaran.

No queríamos porque como ganadores son insoportables en su soberbia y porque históricamente hemos tenido conflictos de todo tipo con ellos, políticos, económicos y hasta culturales.

Desde la nacionalidad de Gardel, hasta el asunto de Gualeguaychu, con Argentina tenemos una relación tensa que se puede rastrear hasta los principios del Virreinato del Rio de la Plata.

Entonces cuando la final fue Argentina contra Alemania, yo quería que Alemania ganara. Y cuando exprese esto en Facebook, mis amigos argentinos reaccionaron. Y en algunas de sus reacciones pude ver y confirmar porque quería que Alemania ganara. De la forma en la que se expresaron respecto a nuestro rendimiento en el mundial y como babosearon que llegaron a más, muestra a las claras una forma de ser respecto a la forma en la que viven la pasión futbolística.

Difícil es encontrar gente autocritica que vea que teniendo un vicepresidente en la FIFA argentino (Grondona) ya el grupo de arranque de Argentina fue fácil. Difícil es ver gente que vea que sus jugadores estrella, en particular Messi, no brillaron a lo largo de todo el mundial, sino que tuvieron momentos de instantáneo brillo. Y difícil es para muchos reconocer que Messi no merecía el balón de oro. Hasta Mascherano era mejor candidato. Pero entre los argentos, difícil es ver gente con autocritica a la hora del futbol.

Espero la tengan a la hora de elegir un nuevo gobierno, para que los lazos de estos dos hermanos no sigan siendo deteriorados por motivos sociopolíticos, como mencionaba uno de mis amigos argentinos.

Hoy damos vuelta la página, en el futbol se vienen otras copas y en la vida, otros campeonatos a ganar, aun más importantes, como todos los problemas sociales que tanto Uruguay, como Brasil y Argentina viven, que el Mundial cubrió con su falso brillo por un mes.

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