A mí mismo, me dije tantas veces que lo iba a lograr

y sin embargo, cuando la noche es larga no sé si puedo seguir

aguantando golpe a golpe

que parecieran venir como un alud hacia mí.

 

Y no me importa que rime, porque no es un poema de estética.

No me importa lo que escribo mientras siga adelante.

No me importa si esto tiene algún sentido,

porque lo escribo para soportar.

 

Soportar la lejanía

Amenizar la melancolía,

que como una enfermedad oculta parece atacarme

cuando todo pareciera ir bien .

 

¿Ir bien?

Estoy roto, completamente destruido.

 

Todas las grietas las decoro con dorado, como si me embellecieran

pero por más brillo que tengan

no dejan de ser grietas.

 

De todas las caídas me levanté, con la mirada soñadora aunque vidriosa

pero no sé cuánto más pueda seguir levantándome.

 

Sé que no estoy solo, pero no se siente así.

Se siente como si estuviera rodeado por un mar de gente

que yendo y viniendo

ni siquiera me ve.

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