En el liceo de verano, del Liceo Impulso (en Casavalle) donde conocí a Federica Arbilla, que me invitó al evento de la Lista 404.
En el liceo de verano, del Liceo Impulso (en Casavalle) donde conocí a Federica Arbilla, que me invitó al evento de la Lista 404.

Hace alrededor de un mes fui a un evento de la lista 404 del Dr. Luis Lacalle Pou. Quienes me conocen saben que estoy en la vereda de enfrente respecto a lo que plantea, desde su defensa (solapada) a la Baja de la Edad de Imputabilidad a su falta de apoyo a determinadas leyes en su período como diputado nacional. Incluso siento que su figura no representa a la clase social a la que pertenezco. Pero esta última consideración, junto con muchas otras, son subjetivas. Tanto objetiva como subjetivamente hablando no me siento parte del proyecto que quiere para este país.

Sin embargo, no soy de las personas que creen en ellos y nosotros. Creo que somos todos. Y en el futuro gobierno, en el futuro país, al igual que ahora, estamos y vamos a estar todos coexistiendo de la mejor manera que podamos. Pero esa manera puede mejorarse cuando tendemos puentes, generamos entendimiento.

Entonces nunca me pareció desatinado escuchar que tienen para decir otros candidatos fuera de la fuerza política que apoyo.

Al tener una amiga militando para la 404, diversas invitaciones me llegaron para asistir a eventos. Algunas de esas invitaciones eran para actividades que yo sentía eran demasiado internas a la juventud blanca, a la cual no pertenezco y no quiero pertenecer y por eso las rechacé. Pero a la vez, ver el empeño con el que ella trabaja por lo que considera un buen proyecto de país y por conocer que es una excelente persona quería, sea como sea, mostrarle mi solidaridad y mi apoyo.

Y llegó la invitación para concurrir a una charla de la historia del partido nacional. Y me mandé. Al principio me sentí incómodo esperando en la puerta, viendo a la gente que allí estaba, todos conocidos entre sí, todos como pertenecientes a un grupo homogéneo y yo como estandarte de lo diferente, desde mi apariencia en adelante. Luego llegó mi amiga y con su calidez y su amplia sonrisa hizo que mis dudas desaparecieran y me quedara.

Allí estaba hablando un famoso historiador, Lincoln Raúl Maiztegui Casas (Montevideo11 de agosto de 1942) que además es profesor de historia y periodista uruguayo. Su disertación ensalzaba los logros y aportes del Partido Nacional a lo largo de la historia del país.

Si bien no tenía como sacar apuntes, y traté de sacar apuntes en mi celular, se me borraron así que no voy a poder contar mucho de lo que Maiztegui habló. Sin embargo si recuerdo algunos detalles, como por ejemplo que existen partidos de ideología y otros que son corrientes históricas. Destacaba que el Partido Nacional es un partido de corriente histórica y que era asombrosa su duración en el tiempo.

Y en realidad esto es cierto, es una fuerza política que tiene la edad de nuestro país, y que ha estado involucrada en lo bueno, lo malo y lo peor. Somos el país que somos gracias al Partido Nacional, el Partido Colorado y, en el pasado reciente, también al Frente Amplio.

Creo que es importante que una vez que pasen las elecciones, lavemos las heridas y las enemistades, y nos pongamos a trabajar. Este país tiene muchas cosas buenas, pero muchas para mejorar. Y creo que todo el espectro político puede concordar en algunos temas en los que hay que trabajar y mejorar, como por ejemplo la seguridad y la educación.

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