Cauteloso como una gacela

O sigiloso como un gato

Cuida sus palabras para no pisar en falso.

 

Tiene miedo.

Tiene hambre

Tiene ilusión,

de vivirlo de nuevo.

 

Pero cuando lo vivió

le rompieron el corazón,

que ya estaba fracturado

por cosas que ocurrieron en su pasado.

 

Y yo no sé porque me siento tan tranquilo.

Será porque me mira sin desatino

e incluso al decir o hacer algo cochino

se siente bastante divino.

 

Sin decirlo lo sugiere

y es fácil adivinar lo que él quiere,

y meterse en su piel y saber lo que él siente.

 

Lo que no sospecha es que sus palabras que no comenzaron a andar

ya son palabras andantes.

Lo que no imagina es que yo puedo descifrar

las palabras que él no se anima a pronunciar

por miedo a cristalizar

una realidad.

 

Las palabras que aún no puede decir

yo ya se las escuché

y feliz me hace sentir

y estoy ansioso de vivir

esta aventura otra vez.

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