Me pediste que soltara tu mano

y no lo hice.

No lo pude hacer.

Hasta que la arrancaste de mi lado.

 

Me dijiste que entendiera que no hay vuelta atrás

y aunque te imploraba, porque aún te amaba

o sentía que te amaba

me soltaste la mano.

 

En ese momento no comprendí.

Sentía que no podía vivir sin saber de ti.

¿Cómo vivir cuando la mitad de mi corazón

Está lejos y desconectada de su otra mitad?

 

Hoy entiendo que no querías saber de mí

porque se prendía la llama de la esperanza

en medio de una tormenta que prometía convertirse en alud

en tanto uno siguiera esa mala luz.

 

Hoy entiendo que no podías saber de mí

porque saber te hacía sufrir.

Porque perdimos la esperanza de vivir

un amor que le ganase al tiempo.

 

Hoy finalmente puedo soltarte la mano

porque aunque la tuya hace tiempo se fue

la mía seguía extendida en tu dirección

esperando obstinadamente que volvieras a tomarla.

 

No fue necesario que lo entendiera

porque decidiste por los dos

terminar con esta historia de amor

y extinguir la fuente de sufrimiento de los dos.

 

No entendí porque me soltabas

porque yo no podía dejarte ir.

Por un momento sentí

que quitándome tu amor un castigo me querías infligir.

 

Mis dos manos están libres.

Mis dos manos están al aire.

Aire fresco que refresca

mi piel convertida en caparazón

porque después de un doloroso amor

un poco cerrado está el corazón.

 

Gracias por soltar mis manos

para que otro las tomara

e hiciera volver a bailar

a mi corazón enamoradizo.

 

Anuncios