China por Aroxta

La semana pasada murió la gran actriz uruguaya China Zorrilla. Fue una actriz que marcó su tiempo y la noticia caló hondo en el ánimo de todos. No parecía haber otro tema del cual los uruguayos pudiésemos hablar, al menos los uruguayos que somos sensibles al arte, que somos instruidos y que vemos a la familia Zorrilla de San Martín como parte de nuestro bagaje cultural, de nuestra “aristocracia” más rancia.

No solamente China Zorrilla era la actriz más representativa de la escena nacional, sino que era la una de las personalidades uruguayas más atrayentes desde la mitad del siglo pasado. Cada vez que aparecía hipnotizaba a todos los que allí se encontraban. Incluso en celuloide su magnetismo atravesaba la pantalla y te partía al medio.

Por eso también conquistó al público argentino de tal manera que el duelo no es solo en Montevideo, sino también en Buenos Aires.

Fue nieta del poeta Juan Zorrilla de San Martín, hija del escultor José Luis Zorrilla y hermana de la vestuarista Guma Zorrilla. Sin embargo el apellido no le pesó, sino que todo lo contrario. Supo continuar esta estirpe con enorme aplomo y dignidad, dando generosamente al Uruguay parte de nuestra idiosincrasia cultural. Lamentablemente siento que con ella se termina esta familia, sin desmerecer a aquellos Zorrilla que siguen hoy vinculados al arte, porque es muy difícil que se repita la excepcionalidad que tenía China como actriz y como ser humano.

Tenía menos de diez años cuando su famoso abuelo, el poeta de la patria, murió, pero desde pequeña supo absorber las enseñanzas familiares, convirtiéndose en esa culta y distinguida mujer. También era niña, y también aprendió de esa experiencia, cuando su padre se instaló en París para modelar el famoso monumento El Gaucho. Su personalidad, entonces, se moldeó en esos viajes entre Europa y su casona de Punta Carretas, hoy Museo Zorrilla.

Ya de adolescente quiso ser actriz y en esta disciplina reveló tener un potencial extraordinario que pronto enriquecería a la Comedia Nacional con memorables actuaciones, tanto cómicas como dramáticas.

Al tiempo se vio contenida en la pequeña Montevideo y decidió emigrar a Buenos Aires, conquistando al público argento por su veta como comediante, sus ricos matices en su voz, el manejo de las pausas, en fin, las mil y una virtudes que tenía como intérprete. Tanto en el teatro como en el cine, la Argentina la vio florecer.

Concepción “China” Zorrilla no fue una mujer unidimensional, una mera actriz, excelente pero sólo actriz sino que tuvo muchas facetas, entre las que no puede ignorar la de periodista. Recogidas en un libro, entre fines de 1959 y 1960 viajó a Francia y escribió una serie de 35 notas para El País. Estas crónicas eran mitad teatrales y mitad mundanas, y narraban un tiempo europeo que fue muy peculiar en lo cultural, muy interesante por la época de posguerra y estrechez económica que atravesaba.

Su pluma al igual que su voz, que su actuación, mostraban un enorme talento para seducir, para conmover, hechizar y entretener a su público. Esto es un talento que pocos tienen, y China sabía que lo tenía.

Como ya dijimos, esta mujer fue multifacética. Uno de sus lados “menos conocido” y entrecomillo esas palabras porque simplemente no son del todo ciertas, era menos conocido porque su fama como actriz era enorme, pero no porque realmente la gente no supiera que la Zorrilla era inmensamente generosa. Desapegada por completo de las cuestiones materiales, se desprendía sin pena, con alegría de lo que tenía para darlo a quien pudiese necesitarlo más.

Esto no lo hacía pregonando sobre lo generoso de su aporte o evangelizando para que otros hicieran lo mismo. Simplemente era algo que hacía. Lo hacía porque su corazón era inmenso. Nunca estuvo ajena al dolor de los demás, a las injusticias del mundo por lo que su voz, sus recursos, y lo que estuviese a su alcance siempre se alzaron para ayudar.

Al Teatro El Galpón ayudó en más de una oportunidad por las penurias económicas que la compañía atravesaba. Aquí les dejo un link para que lean un testimonio exclusivo sobre esto:

https://www.facebook.com/204195579617180/photos/a.336147106422026.71011.204195579617180/735289499841116/?type=1&theater

China Zorrilla era una persona extraordinaria. Los uruguayos la amamos y se lo hicimos saber, en muchísimos momentos.

China no escapó a la controversia y durante la dictadura tuvo que irse de Uruguay. Cuando volvió a Uruguay en 1984, tras una dictadura que no supo comprender la magnitud de China cuando fue perseguida, fue una fiesta. Las mayores figuras de todos los partidos políticos estuvieron en primera fila en una función teatral en homenaje a esta enorme mujer.

No queda más que decir, gracias China. Gracias por todo.

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