Mi fascinación con la cultura, la religión y el pueblo judío son innegables. Si bien mi foco de interés para seguir conociendo a este pueblo fue su terrible vivencia como víctimas de genocidio, la Shoá (u Holocausto – que fue el asesinato planificado y sistemático de 6 millones de judíos por parte de los nazis y sus colaboradores-) después seguí queriendo aprender más sobre esta cultura tan rica por sus años y por su sofisticación.

Así fue que me fui cruzando con esta mujer llena de energía, de ojos claros pero más que claros brillosos, que siempre tenía para conmigo las más efusivas demostraciones de afecto, aun cuando yo apenas la conocía. Esta señora se llama Rita Vinocur, hija de la excepcional sobreviviente Ana Vinocur.

Y poco a poco la fui considerando una amiga o algo parecido. Y en esos encuentros, en los que su energía parecía desbordar me fue hablando de este proyecto, de este sueño que tenía sobre una Biblioteca de la Shoá. Me hablaba como si fuera su gran sueño, aunque en realidad ya estaba muy avanzada su concreción. Supongo que no podía palparlo hasta que se inaugurara el pasado martes 16 de setiembre.

Por esa esa sonrisa cálida, por ese fuego interior que, parafraseando a Galeano, no es un fuego calmo sino toda una llamarada, contagió a todo el resto de los actores involucrados en la concreción de la biblioteca, y lo logró.

Su energía es contagiosa y yo estoy a la orden para lo que ella precise, porque ¿Cómo decirle que no a Rita Vinocur?

Yo no sé si Rita enseguida supo o ya sabía que yo era el educador gentil (o goy en idish) del Proyecto Shoá. O sea el único no judío que con mucha voluntad decidió aprender mucho más de lo que ya sabía para poder ponerse en ese rol.

Educar sobre el holocausto con compañeros cuyas familias sufrieron el flagelo del nazismo para mí representó una gran responsabilidad de hacerlo bien. Y cumplí. Además aporté mi humanismo para que el Proyecto Shoá, memoria y legado del holocausto, en cada charla en la que participe haya memoria y también legado, también podamos aprender de la dignidad de los supervivientes, de la dignidad de Ana Vinocur. Y que si bien no estamos frente a la amenaza de un genocidio, la discriminación y la violencia están a nuestro alrededor. Somos nosotros los que podemos alzar nuestra voz para cambiarlo. Eso tratamos de dejar en los alumnos. Conocimiento sobre el pasado, y qué hacer con ese conocimiento: construir un mejor futuro.

Justamente eso es lo que pretende la Biblioteca, convertirse en un centro de referencia en español de la temática, para que la memoria se mantenga y en suma recordando no repetir los errores del pasado y construir un mundo mejor. ¿No es eso lo que todos queremos acaso?

Este sueño que parecía imposible se gestó y armó en dos años y medio aunque el sueño nació mucho antes, hace diez años.

Rita varias veces mencionó que le da mucha alegría y orgullo ver como esta institución que ama no está corriendo el destino cruel que tenía vaticinado, su cierre. Muchas instituciones de sobrevivientes del mundo cierran dado que los sobrevivientes, por una cuestión biológica, fallecen. Esta institución está creciendo debido a que este tema, la Shoá, nos convoca a amigos, hijos y nietos de sobrevivientes. Es una causa hermosa. Por eso da frutos. Por eso en un mundo donde la gente lee cada vez menos, se inaugura una biblioteca y se llena un enorme salón de gente interesada en conocerla.

Entonces el 16 de setiembre se inaguró la nueva biblioteca Simón Wiesenthal de Montevideo. El evento contó con las palabras de la propia Rita Vinocur en su rol de maestra de ceremonias, visiblemente emocionada por el acontecimiento y por las palabras extremadamente sinceras de cariño y orgullo de todos los presentes, las palabras del Presidente del Centro Recordatorio del Holocausto Ing. Alejandro Landman, el Ministro de Educación y Cultura Ricardo Ehrlich. Luego la ceremonia se partió y tomó un nuevo rumbo.

Las palabras del Ing. Landman resaltaron el valor de nombrar a la biblioteca Simón Wiesenthal, quien fue una figura clave en la búsqueda de los criminales nazis tras el fin de la Segunda Guerra Mundial. Como víctima de los campos, no buscó nunca venganza, sino justicia. Por eso el apodo de “cazador de nazis” es incorrecto. También enfatizó en que llamarlo por ese nombre era dignificar la memoria de la gente de su pueblo que vivió una suerte de doble holocausto, el primero cuando se llevaron a la mayoría de los integrantes de la colectividad judía y el segundo cuando, pensándose a salvo, salieron de sus escondites los que quedaban solo para también ser asesinados en una cruel jugarreta del destino.

Las palabras de Ricardo Ehrlich constituyeron una verdadera disertación de la que pude rescatar muchas cosas. Cuando lo escuché fue como un bálsamo al alma por lo conciliadoras. Hablo de que el pueblo judío tiene memoria para lo bueno y lo malo que vivió, y una larga memoria dado que conoce su historia desde hace miles de años. Resaltó el valor de pertenecer a una comunidad y trabajó el concepto de comunidad.

Ana Vinocur y Ricardo Ehrlich
Rita Vinocur y Ricardo Ehrlich

También se leyeron agradecimientos de Argentina y Yad Vashem que se ponían a la orden para cualquier cosa que se precise. Incluso desde Argentina se planteó que se pueden hacer intercambios y colaboraciones.

Leí posteriormente las felicitaciones de Daniel Rafecas  (Buenos Aires, 5 de agosto de 1967) es un juez argentino que ha tenido a su cargo numerosas causas judiciales y fallos de trascendencia pública. Es Doctor en Ciencias Penales (UBA) y Profesor de Derecho Penal (UBA y Universidad Nacional de Rosario). En el ámbito académico se especializó en el estudio de los horrores del Holocausto, la discriminación y los derechos humanos.

Daniel Rafecas escribió lo siguiente:

“En el apogeo de la matanza de los judíos de Vilna, Lituania, entre el 7 y el 9 de diciembre de 1941, veinticinco mil hombres, mujeres y niños judíos, fueron asesinados.

Entre ellos, estaba quien era considerado en ese momento como el más destacado historiador judío, Simon Dubnov, de 81 años, autor de una obra muy prestigiosa, en diez volúmenes, acerca de la Historia del Pueblo Judío. Enfermo y con fiebre, con piernas debilitadas, no pudo moverse lo suficientemente rápido como para salir del guetto en su marcha hacia los bosques de Ponar, y fue fusilado por la espalda por un guardia.

Según el relato, las últimas palabras de Dubnov, en su caída, fueron «Schreibt un farschreibt!»: «¡Escriban y registren!».

Ese poderoso e irrenunciable mandato nos llega intacto hasta nuestros días, y diría, cobra más vigencia que nunca.

La inauguración de esta biblioteca en Montevideo constituye también, a tres cuartos de siglo de aquel suceso, un homenaje a su obra, su legado y su mensaje final, definitivo, dado con el último aliento de vida.”

Luego vino el quiebre en la ceremonia y la Prof. Sharon Vinocur acompañada en el teclado por Carlos Katz nos conmovió a todos.

Cantó dos canciones. Una, que en mis oídos era una canción judía cualquiera que nunca había escuchado, pero que noté lo importante que era para la gente que allí estaba, dado que se la sabían de memoria y los más osados la cantaron, aunque nunca tapando la voz espectacular de Sharon.

Luego le pregunté a Sharon que canción era y me dijo que la canción era Jerusalén de Oro, o en su nombre original, Ierushalaim shel zahav. O en su fonética alternativa, Yerushalayim shel zahav. Por supuesto que todos la conocían, es una canción tradicional del pueblo judío que se convirtió en una especie de himno extra oficial de Israel.

Jerusalen de Oro es una canción popular israelí escrita por Naomi Shemer en 1967 e interpretada por ella misma y muchos otros, como Ofra Haza. Fue elegida la “Canción del Año” en Israel en 1967. Sus versos hacen referencia a temas judíos tradicionales. Por ejemplo, una frase de la canción “Jerusalén de oro” aparece en el Talmud:” Cuando se eleva tu alabanza, yo soy violín

A continuación se las dejo para que la escuchen.

La segunda canción fue Honrar la Vida de Eladia Blazquez. Ahí fue como una patada en el pecho para mí. Yo esa canción la canto desde que iba a la escuela. En el coro nos hacían cantar esa canción, y a mi padre, también le gusta. Entonces la conozco de memoria y siempre me ha hecho reflexionar sobre si estoy honrando la vida o la estoy dejando pasar. Siempre tengo en mente esa canción, ese mensaje, para saber si estoy viviendo bien o no. Y en muchos momentos de mi pasado reciente no estaba viviendo bien. Hoy sin dudas puedo decir que estoy honrando la vida.

Luego tomó la palabra el Consejero y Cónsul de Canadá Denis Drouin, quien en un español con acento extranjero resaltó el valor de la iniciativa, valor que hizo que Canadá, a través de sus programas de apoyo, justamente apoyara esta iniciativa.

Y finalmente habló el Vicepresidente del Centro Recordatorio del Holocausto Lic. Rafael “Rufo” Winter, que dijo muchas cosas interesantes pero que yo solamente recuerdo que dijo algo así como que estábamos ahí, porque debíamos estar. Y yo realmente sentía eso. Falté a clase, estaba con gripe y cansado y estuve parado dos horas en esta inauguración porque ese era mi lugar. No iba en representación del Proyecto Shoá, soy un mero educador, pero iba en representación mía. Yo debía estar allí. Y no fui el único miembro del Proyecto Shoá que sintió que su lugar era allí, por las razones que lo sintiera. Estuvieron también Gabriel Sirotá y Patricia Klotnicki.

Antes del cierre con un delicioso brindis, el Gran Rabino de la Kehilá, Ing. Ben-Tzion Spitz colocó la Mezuzá en la puerta de la Biblioteca. Explicó a la audiencia, porque sabía que algunos no eramos judíos que era la Mezuzá, por lo que les explico a ustedes:

La Mezuzá (del hebreo מְזוּזָה, «jamba de la puerta»; plural mezuzot) es un pergamino que tiene escrito dos versículos de la Torá; se encuentra albergado en una caja -o receptáculo- que es adherido a la jamba -o marco- derecha de los pórticos de las casas y ciudades judías. Es una de las características más singulares de las moradas de los judíos.

La mezuzá consiste en un rollo de pergamino donde están inscritas dos plegarias: la más solemne del judaísmo, «Shemá Israel» (hebreo, “שְׁמַע יִשְׂרָאֵל”, “Escucha, oh Israel” (Deuteronomio 6:4-9)) y «Vehayá im shamoa» (“וְהָיָה אִם שָׁמֹעַ”, “En caso que me oyéreis” (Deuteronomio 11:13-21)).

Luego se cantó el Himno de los Partisanos por lo que todos nos pusimos de pie para finalmente disfrutar de un brindis y de intercambiar opiniones con los presentes que cada quien conocía.

Pero hablemos un poco de la biblioteca. Ésta recoge material sobre la Shoá y otros genocidios como el Armenio, el Charrúa, la persecución a los homosexuales por el nazismo o a los gitanos. Si bien el foco de esta biblioteca es la Shoá mantiene una mirada amplia respecto a los asuntos de derechos humanos, por lo que incluye información sobre otros genocidios y otras atrocidades que el nazismo cometió pero que no están incluidas dentro de la Shoá. De hecho es fundamental tener esa mirada amplia dado que se dice que Hitler tuvo en cuenta el olvido al sufrimiento armenio para envalentonarse y comenzar la Solución Final.

La inmensa mayoría del material está en español Son los mejores libros y películas que puedan conseguirse de los cuales sólo un 10% están en internet. Son textos que se obtuvieron en librerías de Uruguay, Argentina, España, Yad Vashem en Israel, entre otros. Todo el acervo estará en internet y se tendrá acceso a través del sitio web que se lanzó el mismo día.

La memoria de la Shoá se verá beneficiada con esta nueva biblioteca dado que recoge material bibliográfico, fundamentalmente en español, sobre la matanza de judíos y demás víctimas de las atrocidades que los nazis cometieron. Además de libros tendrá películas, carteles o testimonios grabados de sobrevivientes.

Esta biblioteca está destinada a cualquier persona, judía o no, que esté interesada en el tema. Incluso tiene materiales para explicar esta tragedia a los niños. También es útil para quienes deseen investigar porque hay desde material básico a muy profundo, que ni siquiera está en internet. Para la selección del material, hubo un grupo de expertos que eligieron detalladamente los contenidos.

La biblioteca se logró crear tras un trabajo de más de dos años, como mencioné anteriormente y gracias al aporte de instituciones del país y del exterior.

Rita ve a este proyecto como el último gran proyecto del Centro Recordatorio, fundado en 1953 por sobrevivientes de la Shoá. A Uruguay llegaron alrededor de 3000 sobrevivientes, aunque muchos emigraron a Argentina después. Igualmente vivos no quedan muchos, por lo que el miedo a que el Centro desapareciera era real. Pero como destaca Rita y poniéndome a mí como ejemplo vivo, muchos jóvenes estamos interesados en continuar este trabajo de memoria, y no solo jóvenes descendientes de sobrevivientes.

Nada de esto se podría lograr solo con soñar o el esfuerzo de unos pocos, por lo que voy a copiar los agradecimientos que salieron en una de las noticias del CCIU porque el reconocimiento, cuando merecido, hay que hacerlo.

Agradecimientos: Psic. Elena Turim,  Prof. Adela Mlodzieniec, Lic. Rafael (Rufo) Winter, Ing. Luis Lieberman. Agradecimientos actuales Claims Conference (USA) Fondo Canadá (concursamos y ganamos la máxima adjudicación) Embajada de Alemania, Flia Jakter, Universidad Ort, Ing. Alejandro Landman. Discount Bank, Guena Rubin y flia, Familia Kaplan, Irene Brunstein, (sobreviviente de la Shoá que donó la venta recaudada en la presentación de su libro “Omi Cuenta” recientemente en la Universidad ORT Uruguay) y otros benefactores que desean permanecer en el anonimato. Por supuesto nada sería posible sin la incansable labor de toda la Comisión Directiva del Centro Recordatorio del Holocausto. (Extraído del Boletín de noticias del Comité Central Israelita del Uruguay).

 

Por más información:

Biblioteca de Shoá Simón Wiesenthal – Centro Recordatorio del Holocausto

www.centroshoa.org.uy

Dirección

Canelones 1084 tercer piso

Teléfono

2902 57 50 int. 126

Coordinación de visitas

biblioteca@centroshoá.org.uy

Horarios a partir de octubre

Lunes 16.00 a 20.00 h y miércoles 16.00 a 19.00

Próxima actividad académica

“Cine y Shoá: una discusión vigente”. Se presentará también el corto: “Pinkus y su trompeta” a cargo de la Profesora Andrea Blanqué.

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