Concepción Matilde Zorrilla de San Martín Muñoz, conocida simplemente como China Zorrilla, nació en Montevideo el 14 de marzo de 1922 y murió en la misma ciudad el 17 de setiembre de 2014.

Fue una excepcional actriz, comediante y directora uruguaya. Desarrolló una muy importante carrera internacional, especialmente en Argentina, donde se estableció en 1971. También incursionó en el periodismo y en la escritura como guionista.

Como ya mencioné, nació en Montevideo, en el seno de una familia de la más encumbrada aristocracia uruguaya. Es hija de la argentina Guma Muñoz del Campo y del escultor José Zorrilla de San Martín –creador del Obelisco, la Fuente de los Atletas, el Monumento al Gaucho, entre otros-. Su abuelo paterno fue el poeta de nuestra patria. Se llamaba Juan Zorrilla de San Martín, y escribió La epopeya de Artigas, Tabaré y la Leyenda Patria.

Era la segunda de cinco hermanas, la mayor Guma Zorrilla fue una destacada vestuarista teatral y por vía materna está emparentada con nuestro prócer nacional, José Gervasio Artigas y con el poeta argentino Estanislao del Campo.

Se crió en París y Montevideo. En nuestra ciudad estudió en el Colegio Sagrado Corazón.

En concordancia con su formación cristiana, se inició en un grupo católico de teatro independiente en 1943, debutando en La Anunciación a María, dirigida por Román Viñoly Barreto.

En 1947, a través de una beca del British Council viajó a Londres para estudiar en la Royal Academy of Dramatic Arts. Hizo teatro en español dirigido por José Estruch, que había emigrado a Inglaterra desde España por la Guerra Civil.

Al volver, debutó en Una familia feliz de Antonio Larreta como parte del elenco de la Coemdia Nacional. En la Comedia actuó en más de 80 obras como primera actriz en el icónico Teatro Solís. En más de una ocasión estuvo en compañía de la legendaria Margarita Xirgú, que la dirigió en varias obras, como Bodas de Sangre de García Lorca, Romeo y Julieta de Shakespeare y tantas otras.

En teatro de repertorio se impuso como actriz dramática y también como comediante, en la Comedia Nacional, en el Teatro de la Ciudad de Montevideo y luego en el Teatro El Galpón, compañía referente del teatro uruguayo y latinoamericano, que este año cumple 65 años de existencia, tanto en Uruguay como en el exilio en México y que China Zorrilla tantas veces salvó de la bancarrota.

El Teatro de la Ciudad de Montevideo de hecho fue fundado por China Zorrilla, Antonio Larreta y Enrique Guarnero en 1961. Con esta compañía teatral viajó a Buenos Aires, Paris y Madrid, presentando sus producciones, basadas en textos de los más grandes como por ejemplo Calderón de la Barca.

Produjo, tradujo, adaptó y dirigió diversas obras de teatro y en compañía con el Sodre las óperas La Bohème de Giácomo Puccini y Un ballo in maschera de Giusseppe Verdi. En el Teatro Argentino de la Plata dirigió la ópera bufa El barbero de Sevilla de Rossini.

Como ya podemos ver, y eso que estamos en la mitad del recorrido de su vida, desempeño multiples actividades y no hubo rama del arte escénico en el que no estuviese de alguna manera involucrada.

También se desempeñó como corresponsal del diario madrileño El País, cubriendo el Festival de Cannes y otros eventos internacionales y como periodista y animadora de televisión en Uruguay en programas del Canal 10. Hubo un ciclo particularmente memorable que se llamó De padre a hija, donde se recordaban entrevistas televisadas con su padre, con quién discutían actualidad y pasado uruguayo.

A mediados de los setenta inició un período de hiatus en su carrera teatral y se fue a vivir a Nueva York por cuatro años. Allí trabajó como profesora de francés y secretaria de una agencia teatral. Con su gran amigo, el humorista Carlos Perciavalle presentó en Broadway una comedia musical para niños basada en textos de María Elena Walsh que se llamó Canciones para mirar. Con este espectáculo volvió a Montevideo.

Al regresar actuó y dirigió El honor no es cosa de mujeres y el ciclo televisivo El teatro y el amor.

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En 1971 viajó a Buenos Aires a rodar su primera película, Un guapo del 900. Luego filmó otra película y en teatro reemplazó a Ana María Campoy en Las mariposas son libres. En esta obra debutaba la diva argentina Susana Gimenez.

Con sus tres monólogos y con las Canciones para mirar se instaló definitivamente en la otra orilla, desplegando una intensa carrera cinematrográfica, teatral y televisiva que la hizo inmensamente popular, particularmente por su participación en teleteatros.

Su estadía en Argentina coincide con el inicio de la dictadura uruguaya, lugar donde fue proscripta por las autoridades. Esto motivo su exilio definitivo a Buenos Aires.

En televisión argentina además apareció en recordadas producciones. Una de ellas fue El tobogán de Jacobo Langster que es una obra teatral increíble. La versión que yo ví no fue la que protagonizó Zorrilla pero es un texto riquísimo. También participó en la versión original de Esperando la carroza, que sería adaptada al cine en 1985 y sería una de sus películas más recordadas.

Innumerables son las obras en las que participó en el teatro argentino, dado que tuvo una presencia constante en los últimos 35 años. Una de sus actuaciones más recordadas es la del monólogo Emily sobre la poetisa norteamericana Emily Dickinson. Con esta obra volvió a Uruguay, con el regreso de la democracia. También viajó con este y otros monólogos a Lima, Santiago, La Paz, Quito, Caracas, Bogotá, Nueva York, Miami, Tel Aviv, San Juan de Puerto Rico y Barcelona.

En televisión y en teatro encarnó a la escritora Victoria Ocampo. Incluso en la ficción planteó una confrontación imaginaria entre ella y Eva Perón.

Como ya dijimos, China fue multifacética y no fue solamente una actriz de teatro y televisión. Mencionamos su trabajo como periodista y cine de forma breve. Pero su carrera cinematográfica es muchas cosas, pero sin duda no es breve.

Desde 1971 hasta 2011 participó en más de cincuenta películas, dirigida por múltiples directores de renombre internacional. De las películas más importantes se encuentra la mencionada Esperando la Carroza, en la que compartió la escena con Enrique Pinti, Antonio Gasalla y Luis Brandoni entre otras luminarias y dirigida por Alejandro Doria, que también la dirigió en Darse cuenta. Marcos Carnevale la dirigió en Elsa y Fred –de sus películas más tiernas y populares- y también en Tocar el Cielo. Carlos Gallettini la dirigió en la inolvidable Besos en la frente, Santiago Carlos Oves en Conversaciones con mamá, Juan José Jusid en Los gauchos judíos. Sergio Renán la dirige en un breve papel escrito especialmente para ella por Mario Benedetti –otro poeta y escritor uruguayo fallecido recientemente y parte de nuestra idiosincrasia cultural- para la versión fílmica de La Tregua. Esta fue la primera película argentina nominada para un premio Oscar, en Hollywood en 1975.

Mencioné algunas películas, las que a mí me gustan más o me parecen más relevantes en su carrera, y en las que su rol generalmente es protagónico. Sin embargo, su participación primaria o secundaria provocaba un enorme poder de magnetismo en los espectadores y es recordada en todas sus interpretaciones. Hay muchísimas más películas, directores, y actores con los que ella trabajó para mencionar.

Metiéndonos en su trabajo vinculado a la música, en la década del 60 fue directora de escena (regisseur) en el SODRE de Montevideo, dirigiendo La Bohème y Un ballo in maschera como ya mencionamos. También El barbero de Sevilla en Argentina. En 1995 revivió el papel de recitante que Igor Stravinsky escribió para Ida Rubinstein y que Ocampo estrenó a principios del siglo XX en el teatro, la ópera-ballet Perséphone, basada en téxtos de André Gide.

También escribió o tradujo canciones para comedias musicales tan famosas como La mujer del año, famosa por la interpretación de Susana Giménez y Ricardo Darín.

Incansable, en 2010 participó como la voz narradora del disco conceptual “Otra Vida” del compositor y músico inglés Clive Nolan.

Todo este trabajo, sumado a su ángel, a su carisma, a su generosidad la convirtió en una de las personalidades artísticas más populares y carismáticas del Río de la Plata. Fue una gran dama del teatro rioplatense. Conjugó lo popular y lo aristocrático, la educación y su vínculo con el público de forma increíble. Por eso su muerte es para todos un golpe enorme.

En 2008 la actriz sufrió una insuficiencia respiratoria y debió ser internada para su estabilización y finalmente se retiró del escenario y la vida pública en el año 2011 al cumplir 90 años.

El domingo 14 de septiembre del 2014 fue internada nuevamente y si bien el primer día su cuadro mejoró levemente, en el segundo día de internación tuvo una recaída, hasta que finalmente falleció a los 92 años de edad. La actriz murió antes del mediodía del miércoles 17 de setiembre a causa de una insuficiencia respiratoria. El médico dijo que la actriz en todo momento estuvo rodeada por sus familiares y que en sus últimos minutos de vida “bromeó” y “agradeció” el apoyo de la gente.

La congoja que desde ayer se instaló en las dos márgenes del Plata ante la desaparición física de China Zorrilla, está más que justificada porque esa inmensa personalidad algo se llevó de cada uno de los que tuvieron la suerte de cruzarse con ella. Sobre todo, las gracias.

El dolor es tal que el Poder Ejecutivo decretó el jueves pasado como día de duelo nacional ante el fallecimiento de nuestra gran actriz por lo que el Pabellón Nacional ondeará a media asta durante todo el día en edificios públicos, embajadas de la República en el exterior, cuarteles, fortalezas, bases aéreas y buques de guerra. Pareciera insuficiente. Pareciera que debieran ondear a media asta hasta que apareciera otra China Zorrilla, aunque no creo que alguna vez aparezca otra mujer que conjugue tantas cosas. Una mujer al mejor estilo de Delmira Agustina, fuerte e independiente, de un arte fino y generoso, honesto.

A China se le dieron los merecidos honores de Jefe de Estado en su funeral. Su velatorio fue en el aristocrático Salón de los Pasos Perdidos del Palacio Legislativo entre las 9 y las 12.30 horas del día jueves. El cortejo fúnebre fue realizado y pasó a la 1 de la tarde por el Teatro Solís para recibir el saludo de los actores de la Comedia Nacional, lugar al que le dedicó parte de su vida. También allí recibió el último adiós de actores independientes. Sus restos fueron sepultados en el Cementerio Central.

Su velatorio estuvo repleto de personajes de la sociedad rioplatense y de uruguayos que quisieron darle el último adiós. Estuvo lleno de emoción. Entre ellos estuvieron el Presidente de Uruguay, la Intendenta de Montevideo, actores y actrices todos con palabras de amor para con China.

El aplauso cerrado y prolongado por varios minutos al finalizar el velatorio emocionaba a todos los presentes. Al grito de “olé, olé, olé China, China” partió el cortejo fúnebre por Avenida Libertador. Un ensordecedor Gracias China fue dicho multiplicidad de veces. En las calles todos aplaudían, la gente en las paradas de ómnibus, los niños en la puerta de las escuelas, los obreros e incluso desde los balcones se despidió con gran emoción a la gran actriz que se nos fue.

Yo por mi trabajo no pude estar allí, por eso escribo estas líneas, para que honrar su memoria, para honrar su vida.

La intendenta de Montevideo, Ana Olivera, quien definió a la actriz como “un canto a la vida” mientras que el presidente José Mujica en el Teatro Solís junto a su esposa Lucía Topolansky dijo que es un día “agridulce” porque se fue una vida de las que más ha contribuido “pasito a pasito a la creación y a la formación de nuestra cultura, de nuestra identidad y también del Río de la Plata”. “Por eso es una vida que se va y es justo recordar que hay gente que vive porque ha nacido, pero que hay algunos privilegiados como China que le dan un contenido a la vida y la proyectan hacia el futuro”. Positivo, el mandatario estableció que el desafío de nuestra cultura es generar otras Chinas que anden por el mundo. Reconoció que es imposible que sean como ella, porque ella rompió el molde, pero por lo menos que se aproximen, para seguir construyendo nuestra cultura. Resaltó su optimismo a pesar de su edad y sus nanas.

La Sociedad Uruguaya de Actores también lamentó el fallecimiento de Zorrilla. “Transitó, siempre con éxito, la escena nacional e internacional, la ficción televisiva y el cine”, menciona el comunicado. “Mujer generosa y siempre dispuesta a dar una mano tanto a sus compañeros como a quien se lo solicitara sobretodo en tiempos difíciles ya sea en nuestro país como en argentina donde residió durante muchos años”, agrega.

Del mismo modo se pronunció el Teatro Solís, quien describió a la actriz como “una de las actrices más importantes de la escena contemporanea del Uruguay”.

El ministro de Educación y Cultura, Ricardo Ehrlich, que fue el único orador en el velatorio del Palacio Legislativo dijo, entre otras cosas:

“Honramos en este espacio a una gran dama. China fue actriz, directora, periodista, triunfó en festivales y recibió premios en distintos países, entre ellos, Francia. Fue un ser excepcional. Prohibida por la dictadura se fue a Argentina. Fue antes que nada una buena persona. Su amor mayor estuvo en la actuación. Despedimos hoy no solo a la gran actriz sino a la gran mujer que nos representó de mil maneras. La acogemos en nuestra memoria. Gracias China”.

Entre los presentes en el velatorio estuvieron las autoridades ya mencionadas, el vicepresidente Danilo Astori, el Director de Cultura Hugo Achugar, el ex intendente Mariano Arana, la ex diputada nacionalista Beatriz Argimón, el diputado nacionalista Javier García y la ministra de Turismo Liliam Kechichian y el senador Luis Rosadilla y el senador Enrique Rubio.

Se hicieron presentes escolares y uruguayos que quisieron darle el último adiós y del mundo del espectáculo el uruguayo Álvaro Navia y el actor argentino (con quien China trabajó) Boy Olmi también fue. Su gran amigo Carlos Perciavalle y la actriz argentina Soledad Silveira (que la consideraba como una segunda madre) visiblemente conmovidos también fueron a la cita.

Solo queda decir. Grande China.

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