Preguntas Incómodas:

¿Por qué no se manejar?

Desde chico siempre me vi a mi mismo como alguien torpe. Eso me quitó mucha confianza a la hora de lanzarme a actividades que involucraran mi cuerpo en coordinación con mi mente. La natación fue una excepción, en la que no brillo para nada pero disfruto mucho. Bailar es otra.

Sin embargo, nunca me sentí atraído hacia el automóvil como símbolo de la virilidad con la que no sentía concordar. Mi masculinidad se expresó siempre por otro lado. Mi construcción de género, en tanto masculino porque me siento hombre, fue diferente al no ser hetero normativa.

Tampoco lo vi como un rito de pasaje de la adolescencia a la adultez. Me costó y me cuesta sentirme un adulto.

Me acuerdo que cuando era adolescente mi padre me decía que cuando tuviera 18 me iba a regalar un auto, en una noche en la que hablaba de sueños alocados. Sería un auto viejo, seguro, pero reciclado. Yo no tenía mucha emoción por su sueño pero lo acompañaba.

Pensaba que era todo un riesgo para mí. Y una responsabilidad enorme. Durante mi adolescencia y los primeros años de mi vida universitaria yo no tomaba alcohol y pensaba que iba a tener que cargar con todos mis futuros amigos (porque en ese momento no tenía casi amigos) borrachos a sus casas y hacerme responsable de sus indecibles actos. Todo un estrés. Y mantuve esa excusa durante un tiempo, cuando mis amigos dejaron de ser imaginarios y podría haberme convertido en un conductor designado en alguna ocasión, aunque la verdadera razón, o la más fuerte era otra.

Y con los años se fue desarrollando en mí una conciencia ecológica bastante particular. Intelectualicé a lo largo de los años la idea de tener un ambiente sano aunque consuma productos que generan polución. Igualmente trato de ser responsable en el consumo de la carne, en el cuidado del papel, en trabajar en aquellas iniciativas que están a mi alcance para reciclar, e incluso en consumir ropa teniendo en cuenta su producción, su reciclaje, etc.

Y empecé a leer sobre cómo contamina el transporte individual y lo bueno del transporte colectivo porque, si bien contamina más, contamina mucho menos por persona. El vehículo es más grande y produce más polución pero al llevar más gente, la polución que se consumiría si cada una de esas personas viajara sola en un vehículo sería muy superior a la que se produce por cada persona que viaja en un ómnibus.

Además, la gente ve a los vehículos como símbolo de estatus y de libertad. ¿Desde cuándo un bien material es símbolo de libertad? ¿Desde cuándo el dinero implica sólo libertad? El dinero y los bienes implican libertad de movimiento y de posibilidades pero también mayores responsabilidades para mantenerlos, cuidarlos, etc. Y yo me considero cada vez más un espíritu libre que quiere tener la menor cantidad de ataduras posible. Ya viví con muchas.

Por eso no manejo.

¿Por qué no tengo un Smartphone?

Esta pregunta me la hacen cada vez más frecuentemente porque mi celular cada vez parece más sacado de un museo que un aparato que funciona.

No tengo un Smart phone porque decidí usar mi dinero en otras cosas. En realidad nunca tuve el dinero suficiente junto (porque me cuesta administrarme) para comprar un teléfono nuevo.

Pero si lo tuviera creo que lo invertiría en otra cosa que me tiente más, como un paseo por Argentina o Brasil.  Paseo humilde, pero paseo al fin.

A lo largo de la adolescencia me robaron muchísimas veces porque soy distraído y un blanco fácil para los amigos de lo ajeno. Entonces mi padre me cambiaba el celular siempre a otro parecido al que tenía. Modelos básicos pero correspondientes a la década en la que vivíamos.

El último de esos aparatos se rompió y su arreglo era más costoso que comprar uno nuevo. Entonces tomé uno viejo y estuve con él hasta que al renovar el contrato me dieron un Smart phone que me robaron en condiciones vergonzosas.  Me estaba peleando con mi ex novio, en un momento en el cual nos veíamos sin compromiso y en un ataque de histeria me quedé sentado en la puerta de su casa llorando y alguien me lo sustrajo.

Sentí que merecía castigarme por eso y por mi actuación general en la relación y volví al celular anterior y lo mantengo hasta que se rompa del todo o tenga que renovar el contrato dentro de exactamente un año.

Cuando lo renueve si compraré un Smart phone súper moderno con la idea de no cambiarlo hasta que se rompa, aunque reconozco que se rompen más seguido.

Sin embargo siento una enorme reticencia a tenerlo. No soy muy amigo de la tecnología, me cuesta aprender a usar efectivamente las redes sociales y los aparatos con nuevos sistemas operativos. Cuando aprendo a usarlos me encanta pero mi infancia no fue una infancia que me preparara para vivir en el mundo 2.0. No usábamos play stations ni ningún tipo de juegos de consola. Usábamos la computadora para jugar a un par de juegos con mis amigos y hermana pero no mucho más que eso. De hecho mi ex novio vió lo inútil que era jugando con un simulador del Super Mario en el Wii. Y antes que él, en Estados Unidos mis compañeros de natación veían con asombro mi asombro ante aparatos como el Xbox.

Entonces acostumbrarme a un nuevo aparato, cuando para mí el celular es una forma de comunicación rápida por mensajes de texto y ocasionales llamadas me genera estrés. Siento que voy a tardar demasiado en acostumbrarme o que me puedo volver adicto a nuevas redes sociales y no preciso una nueva caja boba a la cual adorar.

También mi conciencia ecológica juega un rol importante en esta elección. ¿Qué pasa con los aparatos viejos? ¿Se reciclan? En Japón hay proyectos para hacerlo, aunque la gente es reticente a darlos por la información que queda en los aparatos. Además también existen conflictos en África para obtener metales que nuestras computadoras y celulares usan como el coltrán y aunque las empresas más grandes dicen estar limpias de “metales de sangre” (como los diamantes de Sierra Leona pero en este caso metales) es difícil creerles. Las corporaciones dominan el mundo y pueden moldear la opinión pública rápidamente.

De todos modos, todo lo bueno llega a su final y mi Nokia está en las últimas. Tendré que tomar la decisión de comprar otro en 2015 y espero hacerlo de forma informada y tener un nuevo aparato que me dure unos años, para así, no seguir llenando de basura el planeta.

Además me tienta Instagram para poder recordar más momentos lindos con amigos y whatsapp por razones que me guardaré.

¿Qué piensan de mi visión respecto a manejar y a los smartphones?

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