A veces me sorprendés con la guardia baja

mirándote embelesado.

Y con una sonrisa me interpelás,

y me dejás sin palabras para decir,

aunque quienes me conocen piensen que tal momento no puede existir.

 

Sin palabras me dejás

porque estoy perplejo y no dejo de pensar

en que será lo que me pasa.

 

A veces llego a conclusiones que dan miedo

de ese que sentís al subirte a una montaña rusa.

Por suerte aún es pronto para decirte lo que me pasa,

para pensar que estoy enamorado.

 

Es que eso realmente no lo sé.

Sólo sé que a veces me pierdo mirándote.

 

Te miro y estoy henchido en deseo

de que todo esto sea de verdad.

Te miro y siento un placer embriagador

de sentirte realmente conmigo.

 

Y a veces te miro y no estoy realmente mirándote.

Miro un futuro de infinitas posibilidades,

veo un horizonte azul

y un cielo límpido.

Veo un futuro prometedor.

Y ¿no es eso el amor?

 

Te miro y me mirás

con pícara complicidad.

Te miro y con tu mirada respondés

preguntas que ni siquiera te pregunté.

 

Te miro y todo parece posible.

Y quizás lo sea.

Y espero no superarlo nunca.

Te miro y en tu mirada me pienso

vislumbrando como será el resto de mi existencia.

 

 

 

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