Cuando comencé a escribir en este blog tenía la costumbre de escribir historias poderosas sobre cosas cotidianas que me inspiraran o experiencias pasadas de las que pudiéramos sacar alguna cosa en limpio y aprender algo. Tenía que ver con el hecho de que venía de escribir las Historias de Líderes de la página web de AIESEC ConoSur y estaba entrenado para escribir sobre cosas vinculadas a valores de la organización.

Con el tiempo fui escribiendo sobre teatro, temas de actualidad y expresando mis sentimientos en poesía. Hoy, con tantas cosas que ocurrieron en estos últimos días en mi vida voy a volver a este formato por estas semanas.

¿Se acuerdan que escribí que no tenía un Smartphone ni manejaba por determinados valores y situaciones específicas que vivía? Eso cambió porque una amiga me regaló un Smartphone y estoy aprendiendo a usarlo y aprovechar sus funcionalidades, sin dejar que eso cambie los aspectos que yo dije que no quería cambiar como por ejemplo la comunicación real con mis amigos reales. Sin embargo nuevas experiencias también aparecen, de las buenas y de las malas. Les voy a contar algo que me pasó, que considero tanto negativo como positivo.

Hace unos días, hablando en un grupo de whatsapp con mis ex compañeros de natación surgió una encendida charla sobre política. En ese momento todavía el país no se había pronunciado respecto al plebiscito para bajar la edad de imputabilidad ni respecto al Parlamento. Dado que no todos estaban interesados en discutir el tema se formó otro grupo para no molestar al resto cuyo interés no era tan fuerte respecto a la política.

Seguimos hablando por un momento, y yo lo tomé como otro grupo de amigos aunque no todos los que allí estaban realmente eran mis amigos. Algunos eran simplemente compañeros o ex compañeros. Hablando, como hacen amigos y conocidos que tienen confianza, yyo critiqué a Lacalle Pou. Dije que era homófobo, sin justificarme en la ley de matrimonio igualitario, la que no votó, pero pensando justamente en eso.

Un ex compañero de facultad y de natación, que nunca me simpatizó pero al compartir tantos ámbitos decidí, o decidimos mejor dicho, tener una relación amable, dijo que conmigo no iba a discutir porque era un conjunto de slogans del Frente Amplio. Me trató de un tipo sin contenidos, que repite como loro. Curioso es que yo considero que él es una persona bastante así como me describió a mí, quizás por eso me dolió tanto.

O quizás me dolió porque yo me considero una persona crítica, y de hecho eso me ha costado que mucha gente del Frente Amplio no simpatice conmigo porque critico cosas de mi propio grupo. Y además agregó que no quería tener ese tipo de discusiones porque no eran las discusiones que podían llevar al Uruguay que él quería construir.

Como me parecía insostenible seguir manteniendo ámbitos en común preferí retirarme de ambos grupos virtuales. Los amigos de verdad se ven aunque uno no comparta diálogo todos los días por wpp y el cariño que le tengo a mis compañeros de natación es muy fuerte. Todas las caretas se caen y si bien este compañero, simpatizante colorado, creó una imagen de muchacho bueno, al igual que Bordaberry al hablar con Pablo da Silveira, tarde o temprano se le va a caer. En mi opinión este compañero simplemente es un tipo esforzado y lejos está de tener la habilidad política y la formación que tiene Bordaberry. Así que para mí y otras personas es fácil ver sus dos caras, sus incoherencias y sus falsedades.

Destaqué como virtud su esfuerzo y también debo destacar que es más equilibrado emocionalmente que yo para poder terminar su carrera universitaria a tiempo, algo que yo no hice aún.

Lo que yo me pregunté en ese momento es si era en serio que no quería discutir conmigo porque no soy el tipo de persona con la que quiere construir un Uruguay (donde según su líder, tengamos que hacer mierda a un sector político que representa casi a la mitad de los Uruguayos) o porque realmente pensaba que Bordaberry iba a construir un país mejor y yo estaba en contra de eso.

Me pregunto si realmente se creyó lo que me dijo o simplemente usó la oportunidad para humillarme y tratarme de estúpido enfrente de otros compañeros. Igualmente me facilitó no tener que seguir tratando con un tipo tan hipócrita y burdo, porque me borró de Facebook. O eso yo creía…
Esto que escribí arriba son, líneas más, líneas menos un estado que escribí público en Facebook que se ve que leyó y hoy de mañana tenía la sorpresa de unos mensajes suyos en Whatsapp. La discusión fue algo larga, pero dentro de las cosas que me reprochaba era el no haber sido frontal como él pensaba que yo era y decirle las cosas de frente.

A veces nos pasa que alguien nos cae mal pero no tenemos nada contra esa persona más allá de alguna anécdota puntual. Esto es lo que me pasaba a mí. No tenía nada en contra, pero por una cuestión hasta de piel, me caía mal. Uno tiene gente con la que se lleva naturalmente mejor y otra peor. Y al compartir ámbitos en común quise mantener la cordialidad.

Ahora al ser más grande y poder elegir los ámbitos en los que me muevo y la gente con la que me rodeo con más filtros e inteligencia, simplemente puedo darme el lujo de decir lo que pienso.

Y otra cosa que me señaló y que creo que tiene razón fue que hablara de lo que yo pensaba de él a otros sin habérselo dicho primero. Él dice que no lo hubiera hecho. No sé, porque cuando él me calificó de indigno como para tener una discusión política lo hizo en frente de otras personas, no me lo vino a decir a mí primero. Si bien es verdad que cuando lo dijo estaba yo presente junto a otras personas, no sé si eso lo hace mejor o más humillante.

Yo hablé de él en la intimidad con otros amigos si surgía el tema, como hablamos todos de todo el mundo. Sin embargo es una mala costumbre y es siempre mejor decir las cosas de frente, a la persona a la cual nos referimos y después si queremos hablar del tema con otros hacerlo. La persona en cuestión ya sabe lo que pensamos y en el diálogo tuvo las chances como para hacernos cambiar de opinión. Igualmente su crítica fue dura, porque yo hablé con mis amigos de él, con personas que lo conocen también y son muy cercanos a mí y piensan a grandes rasgos lo mismo que yo. No fui a difamarlo por ningún lugar. Incluso en mi estado de Facebook hay referencias a quien es la persona en cuestión pero nunca su nombre. Quienes no lo conocen no saben que es él.

Creo que la conclusión es que de todo podemos aprender algo, incluso de aquellos a quienes no estimamos o no consideramos particularmente brillantes. De todas las interacciones humanas algo podemos rescatar y podemos usarlo para mejorar y en definitiva es lo que voy a hacer de ahora en más.
Y vos ¿qué actitudes cambiarías de tu conducta?

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