En estos días voy a escribir una reflexión más profunda acerca de los resultados de los comicios pero queria compartir esta opinión con ustedes.

Me siento muy contento de que la iniciativa de bajar la edad de imputabilidad no fuese votada por la mayoría de la población. Esta alegría no viene de que considere que todo está bien sino que leyendo e informándome para saber que votar, considero que los centros de rehabilitación planteados en la reforma en parte ya están, en parte no funcionan para educar y que esas personas luego se reinserten en la sociedad. También otros aspectos de la reforma fueron hechos ley a lo largo de este gobierno. Los que quedaban por convertirse en ley eran los más retrógrados y antipáticos de todos ellos. Y los más inútiles.

Donde se ha bajado la edad de imputabilidad el crimen ha bajado y subido por la reincidencia. Considero que violaba nuestros compromisos internacionales y el derecho internacional prima sobre el derecho interno y moralmente no me sentía cómodo con esa iniciativa.

Espero que quien gobierne pueda encontrar soluciones a este problema, que abarca la educación, la inserción social, la fragmentación, etc. También entiendo el enojo de quienes la apoyaban y que víctimas o no de inseguridad sienten que podrían vivir en paz si este proyecto fuera ley.

Pero lo que me sorprende es la falta de cultura democrática, de respetar al otro. He escuchado como estas personas descalifican a los demás, a los que no votamos, y usan epitetos racistas, desean que otras personas sufran para sentir en carne propia eso, como si les fuese a cambiar de idea.

Como adolescente gay , como era más delicadito aún que ahora, viví muchos robos, vinieron de a 5 guachos una vez a sacarme mis cosas, tuve un cuchillo en el pecho y también vinieron de atrás con un fierro a robarme. Golpearon a un chico con el que salía en la playa y no la ligué yo por diplomático… o por cagón. Y aún así estoy convenecido de que no es el camino.

Los principios no se negocian por cambios en las circunstancias, sino no serían principios. Yo no apoyé a la Baja por principios, por el tipo de país que quiero para mí y las futuras generaciones.

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