El silencio ensordecedor en el que me tenías sumido
por un miedo que te tenía aterrado y quizás tenía un válido motivo
pero yo veo como un completo sin sentido
ayer simplemente decidió dejar de callar.

Y al parte de tu historia contar
pensaste que tanta luz me iba a enceguecer
pero nunca lo hizo porque este amor solo puede crecer
porque estamos aprendiendo a amar sin cobardía.

Y al movernos con brutal algarabía
pocas cosas pueden llegar a detener esta alegría
que sentimos por simplemente querernos
porque este amor es bueno.

Y ahora siento tus ojos clavados en mí
pero debo encontrar las palabras para describir como me sentí
porque fue un momento importante
y ya conozco tu hermosa mirada, ya te miro bastante.

Todos tenemos lados que no queremos mostrar a la luz
y por un momento sentí miedo de quedarme sin respiración,
es decir sin una sonrisa y palabras para llenar el momento
que son mi plateada y brillante espada y escudo
con las que enfrento el tan crudo y duro mundo.

Pensábamos que el amor era una montaña rusa de emociones
y no esté rio que pequeño en su cauce fluye fuerte hacia la mar.
Creo que pensabas que no era de verdad amor sino un montón de inconexas pasiones
de esas que se viven en una noche de bar.

Sin embargo es el más adulto de los amores
que sin calma y sin prisa crece
¿o podés acaso negar que así se siente?
y con esta nueva luz brilla tanto que ilumina hasta el más cruel de los sinsabores.

Para que siguiera ardiendo esta lumbrera todo lo que tenía que hacer era quedarme
y no me sorprendí al darme cuenta que no tenía ninguna otra opción
porque simplemente no soy una persona que no siga a los dictámenes de su corazón
y pensé que lo sabías.

Ahora sé que lo sabés
porque sos todo lo que mi corazón puede llegar a querer.

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