Por Mauri Tafer

orgullo final bandera

Todos somos diferentes. No se lo puede negar. Algunos son blancos, otros negros, otros homosexuales, etc. Y mientras que algunos ven esto como algo negativo, otros lo ven desde un modo totalmente contrario. Sienten orgullo de esas diferencias, por el simple hecho que los hace ser diferentes y no ser uno más del montón.

Pero a su vez a otros que no piensan del mismo modo, encuentran esto hasta un cierto punto egoísta o presuntuoso. Y no es que estén mal al pensar de esta manera, todos somos libres en nuestra manera de pensar y creer. Lo que pasa es que lo ven desde su mirar y no se ponen en la posición del otro.
En el caso de los homosexuales por ejemplo, se habla mucho sobre el orgullo gay. El de no solamente admitir lo que es sino que tampoco tiene miedo de demostrarlo. Muchas veces se escucha la frase: “Todo bien que seas gay, pero tampoco es para tanto. Es como si yo saliera a decir que soy orgulloso de ser hetero”.

¿Qué pasa con esto? ¿Por qué el heterosexual lo ve de esta manera y el gay lo ve de otra? Todo tiene que ver con nuestra sociedad e historia. Durante años, décadas y hasta siglos la homosexualidad se ha visto como algo horrible, asqueroso, etc. De manera que varios homosexuales han vivido tipo de discriminación, violencia y en casos extremos, intento de exterminio.

Si paras un momento para ver todo esto y pensarlo, podrías decís que es mucho mejor esconderse y pretender ser heterosexual, ya que ellos no tienen que vivir con esto día a día. Pero para los que somos parte del colectivo LGBT esta una realidad con la que convivimos día a día durante toda la vida. Y no lo vivimos como una enfermedad. No es como convivir con presión arterial alta o diabetes. Sino que sentimos y amamos diferente a lo que el resto de la sociedad piensa que es normal.
Y a diferencia de lo que pueden pensar otros, no nos da vergüenza el serlo ni sentimos asco de sentir lo que sentimos. Ya que somos así y así seremos hasta nuestro último día. Entonces cuando decimos que tenemos orgullo de ser homosexuales, no es porque sentimos que somos más o menos que los heterosexuales, sino que sentimos el orgullo de que por más que tengamos que convivir con la mirada juzgadora de la sociedad, nos ponemos de pie y le damos nuestra mejor sonrisa y mostramos que no tenemos miedo de vivir y ser lo que somos en realidad.

Y algunos heterosexuales no lo logran entender en su totalidad porque nunca han tenido que pasar por eso. Y pasa lo mismo pasa con el blanco/negro, alto/bajo, rico/pobre. Algunos podrán decir que no es tan así, pintarlo de otra manera, incluso decirte la famosa frase: “yo he pasado por cosas peores”. Siempre podemos pensar en cosas peores, pero las situaciones las vivimos de forma subjetiva. Y porque existan cosas aún peores no significa que la discriminación que vivimos estés bien.

Es cierto, otros podrán haber sufrido mucha más discriminación por otros temas totalmente diferentes y que podrían ser peores. Pero aun así no se da cuenta que al decir eso está haciendo lo mismo que le hicieron. Está minimizando e invisibilizando otras formas de discriminación y de esta manera discriminando.

La verdadera esencia de la discriminación es el no comprender las diferencias del otro y pensar que esos otros están mal por no ver la realidad de la misma manera que ellos. Por eso que la cuestión no está en lo que vos creas que ellos viven, sino en que te pongas en su lugar y realmente puedas sentir lo que ellos sienten. Eso es la verdadera empatía.

La idea no es que pienses idéntico a lo que ellos piensan sino en que entiendas esos pensamientos y logres aceptarlos ya que valen tanto como los tuyos propios. Cuando la humanidad logre llegar a este punto, los conflictos acabaran, las guerras serán solo una triste marca en la historia y finalmente evolucionaremos a ese gran sueño colectivo que es el de vivir en un mundo en donde todos somos diferentes y gracias a ello somos iguales.

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