Aunque tuviéramos personas alrededor
eran multitud silenciosa, de esa que nada cambia
y a los rayos del astro que reina nuestros días
me leías con bonhomía
las líneas de una historia llena de candor.

Te escuchaba leerme un capítulo que parecía eterno
Tal como se siente este momento.
Y no podía dejar de pensar en que bien se siente
sentir este amor que nos ilumina como un sol creciente.

Siempre quise amanecer con microscópicas rocas entre las manos
Despertado por insolentes rayos del alba
que cuando clarea la noche invaden el firmamento
iniciando la aurora.

Hoy me conformé con esos dorados posándose en la arena
que iluminaban mi faz algo risueña
al verte pronunciar con algo de torpeza
algunas palabras de aquella lectura.

Verte así confirmó una vez más que te amo con locura
y que hoy algo le debo a la vida,
aunque por tanto tiempo sintiera que era a mí al que le debían.

Locura fue que te metieras al agua helada
sin importarte lo que fuera que pasara
cuando gélida en ti te rodeara,
presumo que por estar conmigo,
como un eterno amigo.

Anuncios