Con un ojo verde y otro amarillo
y un corazón más grande que su cuerpo
tu hermana los amaba con cada fibra de su ser.

Me la describiste y el recuerdo me pareció bellísimo
pero no entendí como no se mojaban tus ojos, porque estabas de corazón abierto
y esa falsa fortaleza para mí que soy un manojo de emociones, es difícil de ver.

Llena de energía
parecía una injusticia que a ella fuera esto lo que le sucedía.
Se que no crees en Dios
Y en eso no te daré palabras de consuelo.

Pero tuviste una vida llena de algarabía
con esa hermana, que más que hermana era confidente y amiga,
una hermana que vivió de prisa.
Un alma llena de vida,
que en todo exudaba alegría.

Y esa hermana esta en ustedes
vivos testimonios
caminantes recuerdos de que ella estuvo
y dejó una huella.

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