Estoy leyendo un libro que se llama La Rueda de la Vida de Elisabeth Kübler-Ross y índicela tapa dice que hagamos lo que verdad nos importe porque solo así podremos bendecir la vida cuando la muerte este cerca. ¿No hay tanta verdad en esa frase? ¿No es la mejor forma de vivir? Pero ¿es la forma en la que vivimos?

Definitivamente no es la forma en la que siempre he vivido. Pero es la forma en la que voy a tratar de empezar a vivir.
El libro trata sobre una mujer cuyo destino estaba escrito. Escrito en las estrellas, marcado por Dios, trazado por las circunstancias históricas, ustedes lo pueden decidir. Ella creo que creía que Dios la llevó por ese camino. Es la historia de esta autora y su constante vínculo con la muerte como persona y como médica, como psiquíatra.

Nacida a principios de siglo en Suiza el primer horror que vio fue la Shoá (Holocausto) y sus víctimas. Y vio algo que le llamó la atención. Estuvo en el campo de concentración de Maidanek. Dentro de las barracas encontró dibujos de mariposas. Durante muchos años no los pudo entender, como tampoco podía entender como el hombre podía llegar a ser capaz de hacer lo que le hizo a otro hombre. Sin embargo con el tiempo se dio cuenta que tras la muerte nos volvemos mariposas. Según esta autora hay un cielo, una vida después de la muerte y hasta ángeles o guías. Pero todo esto no lo vamos a explorar en esta entrada porque lo que me interesa es como encara el momento en el que sabemos que vamos a morir.

Tras este comienzo siguió estudiando y trabajando, de Europa a Estados Unidos y su enfoque como médica nunca encajó con los estándares de la época. Su forma de encarar era escuchar a los pacientes, dejar que hablaran, en vez de negar que se estaban muriendo, costumbre de los médicos de la época. Y esto los ayudaba, se descargaban, decían lo que pensaban, expresaban sus últimos deseos, morían en paz y esa paz de a poco, a través de algunas etapas que ella fue nombrando como la negación, por nombrar una, terminaba llegando.

Así, terminó dando conferencias y creando una nueva forma de encarar el final al que todos vamos a llegar. No con negación, sino con aceptación una actitud positiva a la vida. Morir es tan natural como nacer y crecer pero lo hemos vuelto algo aterrador. Aterrador porque no sabemos que es lo que viene. Pero ¿no hay tantas cosas que no sabemos y no nos aterran?

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