Taylor Swift es nuestro diario íntimo colectivo

Cuando estaba sufriendo por mi ex pareja, por cómo algo que parecía perfecto no funcionó por mi incompetencia a la hora de trabar un vínculo sano, escuché el álbum red de Taylor Swift y me sentía identificado con las baladas All Too Well o incluso por la canción Red.

Antes, cuando podía escuchar las canciones con mi ex novio, Trecherous me hacía sentir en las nubes. Hubiera hecho cualquier cosa que me pidiera, si me lo pedía con las manos, parafraseando la canción.

Y pasaron dos años y escribió un álbum en el cual el empoderamiento estaba sobrevolando todas las canciones y la propuesta estética y artística. Taylor Swift no es una vocalista, es una letrista. Y sus letras son de lo más refrescante y único en el concierto pop actual. Incluso cambiando de género ella sigue teniendo su toque personal.

Su primer single de 1989 fue Shake it off. Y era exactamente lo que tenía que hacer, lo que había hecho en parte. Dejar de escuchar a los que odian, a los criticones, incluso a mí mismo cuando tenía esas actitudes y disfrutar con “this sick beat”.

Luego vino Out of the Woods. Y me di cuenta que los monstruos del bosque simplemente eran las sombras de los árboles. Que los problemas que había tenido con mi ex eran realmente ilusiones, no problemas de verdad. Eran problemas que yo me había buscado. Pero, igualmente debía dejarlo ir.

Finalmente, una de sus canciones más profundas, Clean, me hizo darme cuenta que lo había superado.

Las flores que cultivamos juntos murieron de sed. Definitivamente no había nada que rescatar o salvar. Igualmente durante mucho tiempo estuvo como una mancha que no podía quitar. Pero llovió. Y el agua lleno mis pulmones. Y sufrí. Y grité. Fuerte. Y él no venía para rescatarme. Y me sentía ahogar. Me sentía morir. Y finalmente pude respirar. Y finalmente estaba limpio. Y los rastros de él se fueron.

Solo quedan los recuerdos y estoy listo para seguir adelante.

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