Tus ojos soñadores

que cuando a mi me miran despiertan ensoñaciones

son los que me hacen querer que esos monstruos que siento me persiguen

sólo sean las fantasmagóricas sombras de las ramas de árboles imaginarios.

Tus ojos que me miran amorosos

me hacen querer sólo mirarte a vos y no desear mil falsos amores,

amores de una noche,

de noches desesperanzadas

que se condensan en recuerdos vacíos de sucias sábanas,

vacíos como vacío se siente mi corazón

al vivir aquello que ya en pasado puedo decir, vivía con desazón.

Con desesperanza veía como mi cielo se hacía cada vez más peltre ceniciento,

gris de polvo de flores marchitas

y mariposas que grises quedaron sin nunca salir de su crisálida.

Y fueron tus ojos de ensueño que al así mirarme,

fueron como maná en el desierto,

un bálsamo para mis heridas del pasado.

Y tu mirada fue un hálito de vida y nuevo viento

para que, lánguidas y elegantes,

las mariposas rompieran su coraza y rápido volaran.

Esa mirada fue como agua

para que el verdor las flores recobraran.

Esa mirada es eso para nuestro reverdecido amor.

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