Moda con Humor: Sociales en Barón

Baron

Como suele ocurrirme a mí, nunca caigo en mis cuatro patas, siempre que caigo tropiezo estrepitosamente y paso vergüenza. A diferencia de mi gata de 17 años, no tengo movimientos ágiles y gráciles.

Al ser sapo de otro pozo, o al menos no ser el pozo en el que me encuentro en general, que no es el depresivo por suerte, me siento incómodo, miro mucho para el piso y cuando hablo no mido bien mis palabras.

Lo primero que me ocurrió fue llegar con sed y que me ofrecieran vino. Es un error de libro de texto, de amateur que solo me dejó con más sed y con aún menos reflejos sociales. Ser socially awkward se volvió una de mis virtudes menos útiles.

Al llegar me pongo a hablar con Mónica Zannochi de BlogCouture, adorada ella, y me habla sabiendo de mi vida y yo no logro recordar el nombre. Asociaba su cara con Estudio Couture, sabía que la leía frecuentemente en el newsfeed de mi Facebook pero no podía acordarme del nombre. Cuando lo recordé ya estábamos sentados escuchando a Gustavo Lento, a quien, por otro lado no identificaba de cara pero si conocía su nombre y trayectoria. Es incómodo llegar a un evento y conocer poca gente, y que la gente que conocés, como Diego Alfonso, estén ocupados trabajando. Pero es aún más incómodo conocer gente y no poder formular buenas preguntas por no saber el nombre. Yo siempre digo, la gente debería usar name tags siempre. Hasta en ámbitos familiares… las veces que confundí nombres de parientes políticos en Colonia Valdense, no tienen idea.

Luego de a poco se empieza a llenar el baile y yo, prensa de las formativas o fashionista (y en tantas oportunidades fashion victim) no sabía donde sentarme, para no robar lugar a la gente que de verdad estaba haciendo su trabajo no sabía donde colocarme.

Tras el desfile comenzó el momento de la verdad. Me puse a hablar con tanta gente que conozco de vista, algunos se acordaban de mí, otros no me reconocían por mi reciente pérdida de peso y frecuentes cambios de apariencia. Entonces era complicado entablar conversación con fotógrafos, estilistas y fashionistas a quien no conocés. Incluso un compañero de trabajo, cuya cara me era familiar, recién recordé de donde lo conocía mientras escribía estas líneas. Hasta breves reencuentros con amigos y compañeros del colegio se dieron en ese evento. Es que Montevideo es un pueblo, y el ambiente de la moda una aldea alejada del pueblo. Que de a poco se debe acercar.

En un momento, una de las chicas que acompaña a la Rubia Mala de la Moda en su reality vino y me increpó porque la había criticado en un compilado de Bendita TV. La charla, al principio incómoda, se volvió interesante y mi crítica de frívola y elitista se volvió completamente inválida. Divertida, habló de su emprendimiento The Statement Shirt y también de su interés por la sociología de la moda y la influencia del holocausto en la moda, temas de mi absoluto interés y a su vez en los que soy absolutamente ignorante. La mina me ganó por goleada. Y yo acepté la rendición absoluta.

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Luego, hablando con Patti Wolf y charlando con otros conocidos comenzamos a hablar con Rosario San Juan a quien agarré con la conversación empezada y hablaba de lo lindo que era hacer en Kibón un evento. Al preguntarle que evento responde con la humildad de las grandes, que ella hacía un evento de moda que se llamaba Moweek… como si alguien pudiera no conocer al evento más importante de la moda en Uruguay y no conocer que Rosario es sinónimo de ese evento.

Más tarde charlando con Tav Lust de tonterías, de estilismos, de cursos y de tantas otras cosas me sumo a su grupo, a quienes en teoría no conocía. Había una cara que me resultaba familiar. Quizás era un hombre que había agregado en Facebook por tener amigos en común o había visto en fotos por ahí. Hablando y hablando de cursos y cosas le pregunto quien es, como si fuese un ignoto en el mundo de la moda. Era Pablo Giménez, si señores, el de la escuela, el nombre que todos tenemos que conocer, el responsable de Mondesign, evento al que me colé para entrar de las ganas que tenía de estar ahí. Era divertido pero yo quería que me tragara la tierra. Por suerte con la algarabía que da una cerveza y las masitas lo tomé con humor.

Al finalizar la noche, me fui del evento avergonzado, divertido y con la alegría de haber forjado nuevas amistades y creado nuevos recuerdos. Porque en definitiva de eso se trata. Y de salir en muchas fotos con una camisa increíble de BichoFeo. Y comer gratis una noche tampoco viene mal. No, no, sin duda se trata de los amigos y de los recuerdos. Bah… no sé. Sé que la pasé bien.

¡Larga vida a la moda uruguaya!

Ph: Rubia Mala de la Moda
Ph: Rubia Mala de la Moda
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