Cultura: Jornada sobre educación, arte y filosofía

educación filosogía

Invitados por nuestra docente de Filosofía de la Educación, en Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación, muchos de sus estudiantes asistimos a una jornada sobre educación, arte y filosofía y como este vínculo se articula.

En esta oportunidad pudimos escuchar a la la Dra. María Noel Lapoujade. Desde 1975 la Dra. Lapoujade ha impartido e inventigado en filosofía en la UNAM. La Dra. Lapoujade inició sus estudios filosóficos en Uruguay, perfeccionándolos en el doctorado en la universidad de Heidelberg.

La exposición versó sobre el vínculo entre la imaginación, las imágenes y el imaginario. Se estableció que es esto lo que debe trabajar la filosofía cuando se vincula con el arte y la educación, en especial cuando se enseña a través del arte. Muchas veces la filosofía, se planteaba, trabaja desde la negatividad. Por ejemplo, se estudia a un filósofo toda la vida sólo para poder contradecirlo, refutarlo. En vez de ver a la filosofía como refutación, se puede ver como posibilidad. Una pregunta hecha de forma retórica a la audiencia fue ¿para qué perder el tiempo estudiando, leyendo algo que no nos aporta, con lo que no comulgamos? Existen tantas posibilidades de lectura, de proposición e invención de algo nuevo que concentrarse en destruir el planteo de otro.

Una inquietud que me surgió al escuchar esta ponencia fue si es posible proponer desde la negatividad. Al pensarlo me di cuenta que en el momento que uno propone deja de ser negativo, en el sentido propuesto por la disertante. Quizás la refutación y la negación son abono para re pensar un problema supuestamente resuelto por ideas previas. Pero el momento de la creación y la proposición son momentos positivos, de construcción, de vida.

La investigación filosófica debe emprender un estudio metódico de la imaginación, el imaginario y las imágenes, que muchas veces se convierten en íconos. En el presente la educación se está modificando pero falta una reforma profunda, efectuada de forma metódica y no improvisada, a lo payador, tapando parches. Se deben reconstruir los imaginarios. En especial los infantiles aunque existe en todos los niveles educativos: el primario, el secundario y el universitario. Hay otras formas de imaginar y existen, por ende, otras imágenes. Es urgente que el quehacer filosófico emprenda un estudio metódico con aún más fuerza. Se está muy avanzado en estos estudios aunque no en la implementación. Por ejemplo, en los setenta la Dra. abría ese campo de estudios de forma campesina, plantando ella con la mano, de forma muy dificultosa. Finalmente este es un campo que tiene estudiantes e incluso personas recibidas, que han hecho trabajos y escrito libros al respecto.

Dentro de la filosofía de la educación existe una filosofía de la imaginación que estudia los diversos papeles que puede cumplir la imagen. Imaginación, Imaginario e Imagen son un trípode básico para transitar la filosofía de hoy en día. Hay que darle a nuestros contemporáneos, planteaba la Dra. María Noel Iapoujade, lo que necesitan para que no te idolatren. Dentro del imaginario, del acto de imaginar y de la imaginación se agregan las imágenes y los íconos, como también el lenguaje gestual, que son también imágenes.

Al hablar de estos temas se nota como existe complejidad hasta en lo simple. Es complejo porque la filosofía tiene como misión y en particular como reformadora de la educación, en vínculo con el arte, mejorar nuestras vidas. Y no hay nada más complejo que la vida.

Como nuevo imaginario de la humanidad se debe destacar la perspectiva de que somos habitantes del cosmos. Es una noción cardinal que el hombre es un ser imaginante. Somos una especie que imagina y es a través de la imaginación que hemos sobrevivido desde la Prehistoria, creando imágenes y procesos que nos convierten en quienes somos hoy. Sin embargo en lo más complejo, como el pensamiento de Einstein (la física contemporánea en general) el papel de lo imaginario es fundamental. Fundamental es el papel de lo imaginario y de las imágenes, que constituyen otro campo epistemológico, fuertemente relacionado con el campo estético, por lo que esta relación y panorama son amplios para transitar, abrir y recorrer.

A través de estos procesos debemos reconstruir nuestra sensibilidad. La imaginación se educa, como se educa. También uno puede crecer de manera muy silvestre. Este es el caso de la imaginación, que se encuentra sin educar, en estado muy natural, pero esto no implica que no tengamos imaginación. Se cultiva a través de métodos y metodologías y desde la filosofía hay que establecer vínculos entre sensibilidades, entre estratos culturales, donde juega un papel fundamental la imaginación.

En la disertación vimos una imagen de Jesucristo. Esa imagen constituye también un ícono. Representa la anunciación de un mundo venidero, al menos hasta el renacimiento donde el humanismo humanizó el mito y generó una liberación, aunque se mantiene una esperanza de imaginar un mundo utópico. Esta esperanza lleva a la destrucción del planeta porque en pos de llegar a esa utopía de un mundo mejor, hemos contaminado nuestra casa. Todavía no hemos dado ese paso de avanzar a través de la imaginación hacia una nueva construcción de una utopía. Surge una interrogante, ¿debemos buscar un nuevo humanismo o simplemente contemplar las imágenes de la naturaleza sin imaginar? ¿Cuáles serían algunas claves para la educación de al imaginación ante el concepto de utopía?

El término utopía es muy amplio y no solo está presente en lo social sino también en películas y cuentos. En el renacimiento el límite entre imaginación e imágenes es profuso, como lo es la filosofía de esa época. Las utopías son una ínfima parte que nosotros hemos revalorizado pero que en su tiempo cohabitaban con otro mundo de imágenes que tenían elementos de vinculación. Una cara de estas imágenes apuntaba a la sensibilidad y la otra hacia el entendimiento, anticipando a Kant. En esta época las imágenes e imaginarios tienen una riqueza impresionante, por lo que la utopía, si bien es importante es un recorte, es como tomar los íconos y hacer filosofía de ellos.

¿Cómo podemos conciliar el humanismo con la especie cósmica que se planteó que somos? Entre un humanismo actual, alternativo, que plantearía centrarnos y valorar al hombre y la mujer como especie, en el que hay una importancia por la valoración de la tradición, valoran la tradición, y los valores humanos, la dignidad de la vida humana, se puede apuntar a comprendernos a nosotros como seres sociales e históricos, pero también cósmicos. Cuando nos entendemos de esa manera vemos nuestros problemas sociales, biológicos y culturales en una dimensión ínfima y especial respecto al cosmos, porque somos ínfimos.

Igualmente las utopías son parte de este mundo porque tienen un papel transgresor. La imaginación utópica implica o puede implicar una negación de lo dado y dar con algo nuevo, porque rechaza un mundo y una organización cultural y social dada y a la postre propone una nueva.

La imagen es siempre presencia. Se propone, entonces, una sistematicidad del trabajo de la imaginación, imagen e imaginario como efecto pedagógico en los tres niveles educativos, dándole un papel predominante. Esto se puede hacer a través de ejercicios prácticos de análisis de imágenes o de construcción de imaginarios. También se puede enseñar arte dentro de los planes educativos. Se puede enseñar desde pintura a música como expresiones de determinadas culturas. La noción de ritmo puede ser trabajada porque no es privativa del músico. La vida es rítmica, nosotros somos ritmo, el cosmos también lo es. Todos deberían aprenderlo, deberíamos mostrarle al niño que es ritmo, que es una imagen rítmica, cual es la aplicación.

El propósito de enseñar a imaginar es que la imaginación está más presente de lo que pensamos. El instante y toda la geometría de Euclides en el fondo se construye en el punto. El punto es un ente imaginario, no existe porque si lo trazamos no es punto, es línea, es superficie, o sea que toda una geometría está sobre una noción que es imaginaria. Otro ejemplo es el instante. El instante no tiene duración porque si dura no es instante, ¿cómo puede haber tiempo sin duración? ¿Es tiempo es eternidad? ¿Está fuera del tiempo? Estas nociones son nociones imaginarias que se aplican a la ciencia o al arte. Tienen una procedencia más imaginaria que racional aunque pueden la razón y la imaginación trabajar juntas. El papel de las imágenes es fundamental por lo que es fundamental que sepan que son y las usen y puedan plasmar la imaginación en formas concretas, en trabajos. Como técnica pedagógica puede usarse la dramatización, imaginar personajes, imaginar luego su mundo, etc. No existen límites salvo los que nos pongamos a nosotros mismos.

Uno se pregunta por los imaginarios destructivos, de muerte y negación y una de las cosas que le inquietan es quién o quiénes son responsables de estos imaginarios. ¿Acaso son los padres o la escuela? La respuesta está en que lo humano es muy complejo, todo es complejo. Hasta lo más simple es complejo. Entonces los creadores de todos estos elementos constituyentes de imaginarios negativos forman parte de una cultura y de una época y ellos mismos tienen esos imaginarios que segregan. No se puede aislar a un niño de la sociedad contemporánea porque no tiene sentido. No sirve ser troglodita o tener un imaginario paleolítico. Vivimos en este mundo con estas características y debemos usar todo esto para imaginar hacia la vida y no hacia la muerte, hacia la construcción y no a la destrucción. Este es un tema para trabajar en las escuelas, en la sociedad, en la cultura, en la filosofía, los pediatras, los educadores, etc. Es decir, a todos nos toca tratar de limpiar toda esa corrosión que hay y proponer cosas más positivas.

Si bien, tal como se valoró en la jornada, se presentó el campo de una manera trivial, somera y pequeña, se podría seguir trabajando en una relación de mayor profundidad y especificidad, estudiando los pequeños puntos que componen este vínculo.

Esta es, sin dudas, una forma de combatir la barbarie propuesta por otros imaginarios a través de imaginarios rigurosos y críticos. Es impostergable plantear imaginarios que sean impulsos a la vida, y en especial a la vida digna, lo cual implica impulsar una nueva forma de humanidad.

Anuncios