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Tras un año bisagra en la historia de Llamale H vivimos la novena edición de este festival de cine sobre la diversidad que ya no es sólo un festival de cine sino que aglutina diversas actividades artísticas y culturales que trabajan la diversidad afectivo-sexual. Es que en definitiva el objetivo de Llamale H es:

“La creación, gestión y desarrollo de proyectos culturales, educativos y sociales; la realización de estudios, análisis e investigaciones; la publicación, capacitación, creación de grupos de apoyo y diseminación de la información, cuya finalidad sea incidir en la modificación de las diferentes prácticas institucionales, sociales e individuales que afecten la igualdad de derechos y deberes y la inclusión social tanto de la mujer como de las minorías sociales y sexuales”.

Desde 2006 se han realizado en este marco 9 Festivales internacionales de cine sobre diversidad sexual, mostrando más de 500 filmes (largometrajes de ficción, documentales y cortometrajes), participando también en 3 proyectos de cooperación internacional, publicando en 2011 una guía educativa sobre diversidad (Vestidos en el aula), una gira completa por todos los departamentos del país.

Todos los años intento participar del Festival, yendo a ver algunas de las películas que emiten y participando de alguna de las otras actividades. Este año asistí a la apertura y también vi varias de las películas que fueron exhibidas.

Por eso comentaré un poco como viví la apertura y de que versaron los distintos discursos pronunciados. Tras el pronunciamiento de los discursos fue emitida la película Verano (Zommer) de la que ya escribí.

En la apertura María Inés Obaldía y Fito Galli fueron los maestros de ceremonia pero había una tercera persona en el escenario. Una intérprete que traducía a lenguaje de señas lo que ellos decían. Desde el principio de la apertura se vio, entonces, una actitud abierta a la inclusión.

Dentro de los discursos expresados por los distintos personajes que tomaron la palabra se habló de como a partir de 2006 se recuperó el SODRE y de que a pesar de los logros obtenidos por los últimos gobiernos progresistas en materia de nuevos derechos reconocidos aún queda mucho por trabajar. El mayo francés hizo que esos derechos reconocidos fueran vistos como derechos por primera vez. Quizás en el presente no vemos que nuevas reivindicaciones de derechos puedan surgir, porque solo los visionarios los piensan en un principio para luego ser reivindicados por la sociedad en su conjunto. Nos toca hoy pensar entonces en cuáles serán esos derechos que hoy no vemos. Por eso es importante seguir trabajando el concepto de diversidad. La cultura es un lugar fundamental para trabajarlo. Llamale H en ese marco construye un espacio para trabajar estas cuestiones.

A modo de anécdota cuando la ministra de Educación y Cultura, Dra. María Julia Muñoz quien fue la que planteaba estas cuestiones terminaba su discurso, fue abucheada por algunos miembros del poco nutrido auditorio debido a la discusión presupuestal. Desde antes de los gritos sentía una muy mala energía de una de las personas que gritaba, y al finalizar y enterarme de quien se sentaba al lado mío me di cuenta de por qué. Existen personas con escasa consciencia de quienes son y lo que hacen y de que no deberían criticar y solo agradecer  tener empleo porque poca gente se entera de su conducta inapropiada con algunos alumnos.

Otras personas tomaron la palabra y hablaron de la importancia de que el discurso respecto a la diversidad, su promoción y su respeto no son letra muerta sino que son una forma de vivir. En este marco se habló de la pintada de las letras del cartel de Montevideo y sus críticas debido a que violaría la laicidad del estado. Se pensaría que si bien la pincelada es un lindo mensaje tampoco esta acción es disruptiva, revolucionaria ni la gran cosa. Sin embargo ante las críticas se desprenden dos ideas. Que no se sabe exactamente que es laicidad y que las acciones mínimas siguen siendo necesarias. Igualmente es necesario reflexionar no solamente en setiembre sobre la diversidad sino todo el año porque debemos celebrar quienes somos.

Fue premiada con una membresía honoraria a Llamale H el colectivo Mujeres de Negro por la lucha por la dignidad de aquellas personas perseguidas por su género. Todas las personas merecen vivir con dignidad, sin violencia.

También se agradeció al a embajada de los Países Bajos en Argentina y a Mosca Hnos. por la ayuda para poder re editar la guía y efectuar el festival.

Hablando en nombre de Llamale H se habló de la importancia de la imagen de este año del Festival que es un bebé. Los niños son los que no tienen formateado en la cabeza que hay amores correctos y amores incorrectos. Ellos ven simplemente que hay amor. Por eso es esencial trabajar desde ese punto.

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Dentro de este trabajo se debe trabajar en la educación para cambiar y moldear las mentes en una visión más abierta respecto a la diversidad. En este sentido la educación no es solamente el salario docente o las condiciones materiales de los centros educativos. E incluso es más que una tan necesitada reforma educativa. Para que exista un respeto a la diversidad en su conjunto también se debe trabajar en la accesibilidad de los discapacitados. Por eso era tan importante que ese día hubiese en el escenario esa tercera persona, la intérprete, que además de serlo era una viva representación de ese trabajo en pos del respeto de la diversidad.

¡Larga vida a Llamale H y ya estoy deseando la siguiente edición!

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