Cada tanto me atrapas observando
y aunque siempre lo confieso
quizás aún te estás preguntando
que es lo que tan insistentemente estoy mirando.

Esa risa infantil y limpia
qué sale en ebullición cuando en algún lugar clave te toco
me hace tan feliz cuando la escucho
que imposible se me hace no querer provocar más y más.
nadie me puede culpar, es que tan lindo ese alboroto.

Es a tu mente maquinar
que respuesta inteligente y peleadora
me irás a contestar
Yya la que para no perder rápidamente he de retrucar.

Es tu piel de seda casi tan blanca como tus inmaculados dientes
qué en su perfecta imperfección natural se mezcla con un dorado sucio en tu mentón.

Es tan suave al tacto esa cobertura de  tus curvas y tus rectas
Que irresistible se hace para mi
a hurtadillas comenzar a robarte caricias
Hasta que el robo se vuelve declarada guerra.

Son también esos ojos de miel verdosa
que vuelven a mi pobre mente loca.

Tu forma de mirarme
con ojos en sonrisa de complicidad
que exhiben con decoroso pudor
un crecientemente y fuerte amor
pero que más que recato dejan entrever un dejo de temor.

Aunque la entrega no es absoluta.
y no lo pareciera, la rendición a lo que sentimos se siente completa.
Aunque no se aun tu historia completa.

Es que tampoco completa te conté como fue hasta tu súbita llegada mi historia vivida.
no creo que alguna vez tenga la bravía
para contarte algunas cosas mías.

¿Es necesario ser libros completamente abiertos
si nuestras historias son nubes para nuestro límpido cielo?

Quizás de a poco podremos ir revelando
todo lo que por nuestra mente esta pasando.

Anuncios