Indescriptible es lo que siento al ver tus ojos miel

que cada vez me miran con más dulzura

con incontenible ternura

aunque con miedo de actuar con demasiada premura.

Pienso en vos y todo es poesía

porque son claves los sentimientos para poder rimar

y contigo siento alegría en demasía.

El piso de mi cuarto aún está lleno de arena

como mi cabello que tanto te gusta

como mi piel a la que le gusta que la beses.

Arena de playa, como la que hay en las que surgió la filosofía.

Arena de las playas donde frecuentemente me desafías.

Sin embargo el horizonte que ayer veías

junto a mí estaba mucho más lleno de estrellas

que las del firmamento de aquellos primeros pensadores.

Y sin miedo de intentar filosofar…

arena, mar, frío y estrellas

al estar contigo, para mí condensaron, el concepto de lo que es la belleza.

Aunque tu cabello sea como la paja,

encontrarte fue, sin dudas, sacar la aguja del pajar

y fue por ese pelo rebelde que no pude dejarte de mirar.

Luego descubrí tus ojos engalanados con corona

de largas pestañas que sinuosas se mueven al batir los párpados.

E indescriptible es como me sigo sintiendo

rendido ante tu dulce mirada

a la eterna seda de tu piel blanca

a la redondez y los recovecos que no me canso de descubrir en tu cuerpo;

blandos y duros

ante tu palabra peleadora

frente a ti como un todo

ante ti frente a mí.

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