Lo nuestro lo juramos eterno.
Porque así lo sentíamos y así aún me siento.
Rendición absoluta y entrega perpetua
Y en un momento nos volvimos estatuas
Congelados en el más ensordecedor de los silencios.

Y nunca pensé que eso sería sentirme tan sin aire.
Sin respirar, solo transcurrir.
Transcurrir horas que parecieran no pasar.
Sentirme de esta forma en la que juré nunca volver a estar.

Y ahora es peor que otrora
Porque contigo soñaba en auroras
De eternos comienzos
Que nunca pasarán.

No tientes a las moiras con jococidad decías.
Y no creo en destinos ni en profecías.
Salvo nuestro inconmensurable poder de defender nuestra alegría.

Ninguna lágrima surcó aún mis mejillas
Mi mente y mi corazón se rehúsan a creerlo.
Quizás porque saben que pasadas las horas y transcurridos los días
Alguno de los dos dejará la falsa apatía
Y pondrá en marcha un regreso a la vida.

Quizás pase.
Ojala lo eterno vuelva a no serlo.
De nuevo en un instante.
Un nuevo comienzo.