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diciembre 2016

Hombre sin consuelo

No hay consuelo
cuando viste el mas bello de los cielos
Y ufano en que era una odisea hiciste de todo para ennegrecerlo.

Y hoy busco mi horizonte limpio
En un monton de cielos penetrados por chimeneas y suciedad
Y no hay consuelo
Para tan innecesaria soledad.

Solo hay desazon
cuando tenes que dejarlo ir y decir adiós
solo hay lagrimas.
De esas que duelen desde que salen
hasta que caen en las sabanas que soliamos compartir.

No encuentro consuelo
no siento sociego
Mi mundo entero es mustio y es feo
con la certeza de que tu piel de leche y tus ojos de avellana no se posaran mas en mi simiente.

Timidas las lagrimas aparecen
porque hoy
siendo el hombre que soy
no encuentro consuelo.

Mi Ítaca cuando yo transmute

 

Lívido, como si hubiese visto el fantasma

de un ayer y una perspectiva que ya vislumbraba lejana

se me aparecieron en la mente aquellas viejas y usadas sábanas

a las que aún hoy puedo abrazarme

y que tienen el olor del último encuentro.

 

De repente,

abruptamente como el despertar de un sueño a una pesadilla

te despediste nuevamente

y nuevamente no me resigno a que exista una rendija

por la que asome insolente la esperanza.

 

Yo no puedo decir que diera lo mejor

como orgulloso y ufano podrías tu decirlo aunque jamás lo dirías

pero lo intentaré con un ahínco tan grande que nunca pensaste que por ti verías

como si fueras mi Ítaca verde y hermosa

a la que incluso moribundo, arrastrándome con garras y dientes, quisiera volver.

 

Como un témpano, que más que frío, era un géiser

caliente como las entrañas de la Tierra

tomando la decisión más difícil

deseando que fuese feliz y honesto con mi próximo hombre

sin siquiera saber que no habrá próximo.

 

Mi futuro no será sino quien en el futuro lleve tu nombre

tu sangre y tu piel, que ya no será quien hoy sos

sino simplemente otro,

que se encontrará con la persona que ocupe mi lugar cuando yo transmute.

Ying y yang

Como la medalla que hoy nuevamente se posa en mi pecho cada vez más viril,
como vos solías decirme por mi incipiente vello,

como vos hacías sentirme cuando te tenía entre mis brazos,

así somos nosotros, polos opuestos

el negro y el blanco que una vez soñaban con vivir en armonía, 

que una vez soñaban estar juntos de por vida. 


Esa medalla pareciera ser todo lo que queda 

de aquella historia de amor ligera

de amor de casi adolescentes que en las nubes se sentían

cuando el uno con el otro se hacían compañía.


Esa alegría que juntos sentíamos

y que a mi corazón henchía con algarabía,

por creerme todopoderoso y a la vez ser tan minúsculo,

terminó apagándose en el más ínfimo de los segundos

como si se tratase del final un instantáneo crepúsculo. 


Mi amor negro y egoísta pudo más que tu amor blanco y prístino.

Terminó por ensuciarlo todo como hollín tras un voraz incendio

que como accidente, sin que nadie lo llamará

de repente apareció para destruirlo todo en pocas pero implacables llamaradas. 


Pero el ying y el yang siempre se complementan 

y a pesar de todo viven con un poco del otro a cuestas. 

¿Seremos como el ying y el yang?

¿Podremos estos infortunios juntos superar?

¿Finalmente cambiaremos, juntos a la par?

Las respuestas solas vendrán. 

Hoy sólo nos queda sentarnos a esperar

y tarde o temprano sobre nosotros las moiras se pronunciarán.

¿Podré torcer con mi sola voluntad los designios del destino?

En la más desoladora incertidumbre confío en que juntos nos abriremos camino. 

También me hace sonreír

​Recordarte también me hace sonreír

pensarte en aquellos días dorados 

en todo aquello con lo que yo te hacía reír 

y en esos sueños inconclusos que hoy parecen algo del pasado.
Porque aunque pareciera que esto es algo trunco

yo siempre te llevaré conmigo

porque sos parte de mi piel

porque a pesar de mis sombras sos eso que ilumina mi ser. 
Nuestras huellas juntos hoy están borradas 

como las primeras que hicimos en la arena

pero basta que volvamos a nuestro lugar 

para que las huellas vuelvan a estar.
No es tan fácil volver a confiar 

y eso que se que de la noche a la mañana no me has dejado de amar

pero hoy solo me queda con eso soñar

con volver a estar juntos, con volver a ser un par

de novios enamorados.

Dejarte ir

​Cuando las estrellas se apaguen 

y parezca que el mundo dejó de dar vueltas 

y el final parezca estar cerca 

incluso ahí en silencio estaré esperando

la tibieza de tu suave abrazo 

y uno más de esos tímidos besos

que soberbio pensé nunca habrían de acabar. 
Viví otro amor pero más incompleto 

que no tenía como final el horizonte del cielo. 

Que era tan finito como tan intenso

que nunca me trajo la calma de tus ojos cristalinos como el Río de la Plata. 

Que jamás me hizo visionar una vida en conjunto. 
Pero por lo mismo pareciera que hoy termina esta nueva odisea, 

Y comienza otra, la de dejar ir. 
¿Debería dejarte a ser libre como el aire? ¿Debería intentar que sigamos juntos, tu a mi lado? 

En mis sueños te vuelvo a ver

El descanso que falta y la vigilia constante

y el esquivo Morfeo que a mí hoy tanto me ignora

confunde mi mente que hoy tanto añora.
Y cierro los ojos y te vuelvo a ver

Y en ese sueño intermitente te vuelvo a tener. 

.

Y te vuelvo a amar amoroso amante,

siempre compañero, toda una constante 

que di por sentado en este año y menguante. 
Y al volverte a amar me sonrio por dentro

por unos instantes y luego recuerdo

que hice a tus ojos llover 

que llené nuestro cielo de oscuras lágrimas. 

.
Y ahora a ese horizonte tan claro lo tapan nubes y tormentas que pareciera imposible de disipar. 

Y en el fondo, en el final 

quiero ver algo de luz,

claridad que me diga que algún día 

iluminará tu mirada la cara mía. 

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