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enero 2017

En nuestro tiempo

Los acordes cotidianos se suceden.
Lágrimas y risas,
también cosas del día a día,
lo que sea que al cactus permita
no volverse cosa marchita.

Y de a poco con la brisa de estío
se corrió la ventana y con estilo bravío
me abalanzo a él aún al rojo vivo.

Y ese día le hable.
Y le canté.
Y me escucho.
Y ahora que el telefono ya duerme
yo también duermo con el ruido de la lluvia y la sonrisa en el semblante.

¿Querrá Morfeo atraer a Caronte
y que juntos traigan nuestro amor
que hoy está algo lejos?

Las respuestas solo están en nuestro tiempo.

Cuenta gotas

En un dia que pintaba aciago
y de repente
como con cuenta gotas
un fugaz arpegio de notas de una melodía que ya no existe
Tu voz irrumpió como un haz de luz
hálito de vida
que por un instante hizo que recobrara la sonrisa.

La voz clara del otro lado del teléfono
mi ligera sordera
y mis comentarios medidos
como con cuenta gotas.
Para impedir un exceso de pócima que rompiera el hechizo
De volver a donde ya no existe.

Volver a nuestro lugar eterno
aunque tu no quieras
te hace aun mi cómplice
de sueños imposibles.

Escuetas palabras y en modo de plegaria
entregue el alma al otro lado del teléfono.
Entrega tardía que choca con tu pose esquiva.
Escasas palabras que devore como maná en el desierto que es la vida con tu ausencia.

Fuegos artificiales de un nuevo año

Y dice que recuerde mirar el cielo
brillante de colores artificiales y estruendoso…
cuando mi cielo mas bello es el mirado juntos en esta larga primavera.

Aún me restan cielos por mostrarte,
de cúpulas surreales
y un jardín de cuento de hadas
que habita entre nosotros tan solo a unas cuadras.

Quizás este cielo chino y de convencional emoción
sea el preludio de un millón de cielos de veras compartidos
con caricias en los crepúsculos
transmutadas en complicidades en el alba.

Quizás otro año no dejo de mirar el cielo belicoso
porque estas a mi lado cuando pides que alce los ojos al firmamento
y entonces lo haga como agradecimiento
como cuando otrora lo hacia en compungida plegaria.

Sin consuelo

No hay consuelo
Cuando viste el mas bello de los cielos
y ufano en que era una odisea hiciste de todo para ennegrecerlo.

Y hoy busco mi horizonte limpio
en un montón de cielos penetrados por chimeneas y suciedad
Y no hay consuelo
para tan innecesaria soledad.

Solo hay desazón
cuando tenes que dejarlo ir y decir adiós
solo hay lagrimas.
De esas que duelen desde que salen
hasta que caen en las sabanas que solíamos compartir.

No encuentro consuelo.
No siento sosiego.
Mi mundo entero es mustio y es feo
con la certeza de que tu piel de leche y tus ojos de avellana no se posarán más en mi simiente.

Tímidas las lágrimas aparecen
porque hoy
siendo el hombre que soy
no encuentro consuelo.

Páramo desaparecido

Tome mucho por sentado
y tenia los cables cruzados.
Queme mi refugio
Y ese páramo para siempre desapareció.

Ahora todo se siente extranjero
salvo mi certeza de que aun lo quiero.
Errante esta mi corazón
allí solo hay brasas y cenizas.

Y mi mente parece que pende de una alta cornisa
donde cada ráfaga de viento
la mecen.
Nunca toca el borde.

La para el amor
que distante y dolido aun siento,
que llega como el viento invisible.
Amor indecible.
No deja de estar
y de gritar en el abrumador silencio
de una posada indiferencia.

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