En un dia que pintaba aciago
y de repente
como con cuenta gotas
un fugaz arpegio de notas de una melodía que ya no existe
Tu voz irrumpió como un haz de luz
hálito de vida
que por un instante hizo que recobrara la sonrisa.

La voz clara del otro lado del teléfono
mi ligera sordera
y mis comentarios medidos
como con cuenta gotas.
Para impedir un exceso de pócima que rompiera el hechizo
De volver a donde ya no existe.

Volver a nuestro lugar eterno
aunque tu no quieras
te hace aun mi cómplice
de sueños imposibles.

Escuetas palabras y en modo de plegaria
entregue el alma al otro lado del teléfono.
Entrega tardía que choca con tu pose esquiva.
Escasas palabras que devore como maná en el desierto que es la vida con tu ausencia.

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