Tome mucho por sentado
y tenia los cables cruzados.
Queme mi refugio
Y ese páramo para siempre desapareció.

Ahora todo se siente extranjero
salvo mi certeza de que aun lo quiero.
Errante esta mi corazón
allí solo hay brasas y cenizas.

Y mi mente parece que pende de una alta cornisa
donde cada ráfaga de viento
la mecen.
Nunca toca el borde.

La para el amor
que distante y dolido aun siento,
que llega como el viento invisible.
Amor indecible.
No deja de estar
y de gritar en el abrumador silencio
de una posada indiferencia.

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