“No consigo dormir. Tengo una mujer atravesada entre los párpados. Si pudiera, le diría que se vaya; pero tengo una mujer atravesada en la garganta” Eduardo Galeano

Hacía mucho tiempo no iba al Teatro Circular. Los horarios de la boletería no son los más compatibles con mi vida. Mi vida o mejor dicho mis horarios, no son demasiado compatibles con los planes hechos con sólo una semana de anticipación (tiempo en el que podés sacar la entrada para las funciones de fin de semana).

Finalmente lo logré y llegué, por esas casualidades y por un destello de inteligencia en mi cerebro cansado por las rutinas ínfimas y cotidianas, a la boletería un jueves a la noche. Me dispuse a sacar entradas a espectáculos de los que nada sabía, porque hacía tiempo, que con el ajetreo, tampoco leía lo que contenía la cartelera de nuestro admirablemente nutrido teatro.

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El nombre Galeano sin embargo es algo que ningún uruguayo que se precie de tener una mínima cultura general ignora. Y puede ser del gusto o no de uno pero cuando uno se enfrenta a esa palabra, a ese apellido, a ese formidable GALEANO en el título, en la portada, póster o afiche de algo, sabe que está frente a algo de calidad.

Y así me decidí a ver el sábado por la tarde “Mujeres de Galeano”.

Del jueves al sábado nuestro clima varió y con ello mí caída en desgracia me llevó más cerca de Dios Padre que del mundo de los vivos y sin embargo ese Galeano me interpelaba tanto que casi con una frazada fui al teatro a ver esta puesta en escena.

Y la obra son una serie de relatos seleccionados de los libros “Memorias del Fuego” y “Mujeres”, pilares de la obra del ya mencionado Eduardo Galeano (Montevideo 1943-2015) que van siendo narrados, cantados y actuados por una serie de personajes (de los a veces que no sabemos absolutamente nada y a veces son las mujeres célebres a las que les dan vida las actrices) dado que a medida que narran, cantan, declaman y actúan se van transformando, bajo la habilidosa dirección de Cecilia Baranda, en aquellas mujeres de las que se habla, en aquellos hombres coetáneos que las observaron, generalmente desde el prejuicio y la incomprensión, en mujeres prototipo de luchadoras y guerreras aguerridas por la vida y un mundo con características y reglas que no eligieron y que las ubican en papeles de reparto, sumisión y esclavitud a un hombre que, juzgando como está el mundo, no lo ha manejado con demasiada pericia.

La lucha, las alegrías y sobre todo las miserias de la mujer van siendo contadas a través del tiempo desde la Conquista hasta el presente. Aparece la explotación de las indígenas, para sucederse una serie de Juanas que, pareciera que por la carga de tan poderoso nombre, han vivido destinos complejos, como es el caso de Juana La Loca (España 1479-1555), una reina que nunca reinó, Juana de Arco (Francia 1412-1431), hereje y culpable de todo crimen, juzgada y quemada en una hoguera a sus diecinueve años por una Iglesia que luego la convirtió en símbolo de la Cristiandad, la historia de Sor Juana Inés de la Cruz (México 1651-1695), Juana Azurduy (Boliva 1780-1862) para luego llegar a la mítica Eva Duarte (Argentina 1919-1952) que pasó de joven nacida de la vergüenza, una más de la que la inconmensurable Buenos Aires mastica en la semana y escupe en el fin de semana y que se va a convertir en una pieza de tal importancia que Perón sin ella ya no será nada.

Aparecen en su búsqueda eterna las Madres y las Abuelas de Plaza de Mayo como también Rigoberta Menchú (Guatemala 1959), de la que se cuenta de su trágica infancia saltándose al Nobel de la Paz sin reconocer los méritos que la llevaron a ello, pero si aceptándolo en nombre todo el pueblo maya, pueblo que sabe esperar porque, parafraseando a Galeano y a la obra, el tiempo teje lento como la araña teje su tela. Las artistas tienen su espacio en esta obra.

Luego le toca a las artistas, comenzando con Delmira Agustini (Montevideo 1886-1914) y su final que dolió y a la vez alivió a una sociedad pacata y no dispuesta a ver a una mujer hablar de amor y pasión sin pruritos, Alfonsina Storni (Suiza 1892, Argentina 1938) olvidada y pobre en vida, eternizada en las letras argentinas tras su muerte cuyo epitafio ya contenía su poesía que la llevaba a una casa en el fondo del mar, Frida Kahlo (México 1907-1954) y su eterno dolor transformado en colorida representación, Violeta Parra (Chile 1917-1957) y el agujero que compartía con su guitarra… narrándose también historias de mujeres cotidianas anónimas que nos hacen sentir cercanos a lo que estamos viendo porque son, sin dudas, historias y mujeres que todos conocemos.

La obra hace pensar, reconocer y conocer por primera vez a mujeres célebres y corrientes en clave de heroínas trágicas, la clave en la que Galeano y la dirección de la obra decidieron presentárnoslas y quizás la clave en las que pudieron existir a lo largo de una historia que les quiso deparar un lugar secundario cuando su lugar era el estelar. Esta obra nos interpela porque aún en las distintas sociedades del mundo seguimos oprimiendo de forma sistemática a la mujer, relegándola a roles que no escogieron, negándoles la posibilidad de elegir quienes quieren ser y que lugares quieren desempeñar y cómo quieren realizarse como seres humanos con dignidad intrínseca.

Mujeres de galeano 2

Al finalizar la obra la audiencia, mayormente mujeres mayores que yo, tan o más conmovidas como yo lo estaba por lo que acabábamos de ver, rompimos en estruendoso aplauso y con muchas ideas y sentimientos atravesándonos el corazón En mi caso me quedó también algo de rabia porque el mundo siga siendo como lo es para con las mujeres.

Ficha Técnica:                                                          

Actores: Denise Daragnès, Ana Pouso, Andrea Hernández, Oliver Luzardo y Claudio Castro.

Diseño de Escenografía, Vestuario y Luces: Colectivo Manada.
Dirección Musical, Música Original y Canciones: Fernando Ulivi.
Movimiento corporal y espacial: Carolina Silveira.
Elección y armado de proyecciones: Ignacio Tenuta.
Asistencia de Dirección: Andrea Macarena Hernández.
Producción Ejecutiva: Miriam Pelegrinetti.
Versión y Dirección: Cecilia Baranda.

Funciones en junio: Sábados  – 18 horas.

¿Dónde? Teatro Circular.

$ 350. Beneficios con Socio Espectacular (gratis), SUA, 2 x 1 con Tarjetas del BROU, ANTEL, jubilados y tarjeta Joven.

 Mujeres de Galeano – Teatro Circular de Montevideo – Promo

Este espectáculo es ganador de Fortalecimiento de las Artes y está auspiciado por Cotidiano Mujer, Serpaj y Amnistía Internacional Uruguay. Futi, Montevideo cultural y Suactores.

 

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