Medio despierto, medio dormido, con la cabeza apoyada en el respaldo del asiento. Medio entre sueños y medio dolido por un final agridulce que trato siempre de no evocar. 

Así estaba en un ómnibus, repleto de gente y sus miradas ausentes cuando de repente, una voz de mujer madura llama de forma casi incomprensible salvo para el receptor, que se acerque, que vaya a ella que a su lado, tres filas de asientos detrás, que había quedado libre un asiento para el. Seguir leyendo “En un instante del ómnibus”