Algunas líneas

mundanas e intrascendentes

terminan bombeando fuerte

y dejándome la boca en media luna

a pesar de las dudas

y de las ganas de mantenerme

de forma indeleble

a la miel que a veces desayunamos.

 

No hay caso

y no es que quiera

sentirme así

sentirlo cerca

y a la vez ver un poco con miedo

a ese encuentro que hemos pospuesto.

 

Desencuentros que surgen

de temperamentos fuertes

de encuentros tempranos

y de apuros cotidianos

apresurados

y con el espíritu arrebolado

los sentimientos entran

uno a uno y cada vez más

como la sala de un Auditorio que se llena.

 

Y el lunes 1 suena a comienzo,

a sábanas limpias

y a nuevos sueños.

Pero ¿qué tal si en vez de sábanas es mortaja?

¿Qué le pasará al poeta y al bailarín?

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