Para aquellas directoras que hemos tenido que soportar trabajando

Aún no puedo olvidar que existís

porque habito mis días en tu castillo gélido

el cual dirigís como una reina de hielo de cabello como hebras de oro gastado

y ojos de un azul congelante.

Como si vivieras en una corte

te rodeas de cortesanas

que sienten que van a obtener premios y Flores

delatando a otros

y creando estratagemas

para caer en tu Gracia.

Y sin embargo poco te importa tu pueblo

al que te dirigís con mezquindad

y pequeñez

como Marie Antoinette.

Y pensando en su final

te podrías avivar

y cuidar a tus súbditos y cortesanos

porque entre escándalo y escándalo

pasos en falso y collares de diamantes que no te hacen brillar

como funcionaria

lucís como una mercenaria.

Ya podré olvidar que existís

porque nos define lo que amamos

y yo amo lo que hago

y a cada alumno al que le entrego mi alma.

26 de agosto de 2019