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Poesía

De repente

Y así, de repente, me parece que está de nuevo el amor presente. Me siento predispuesto a la cacería furtiva, a la seducción más clásica y a la galantería más fina. Y el objeto que me deja en esa posición pareciera no estar dispuesto. Su reticencia me esquiva y me hace tener que recurrir a las más astutas de mis picardías. Seguir leyendo “De repente”

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Nuestra última pelea

Cuando decidiste dejarme, pensé en darte pelea. Dar pelea a la situación, darle vuelta a la cuestión y volver a tener una relación. Y pensaba durante 365 días escribirte y de alguna manera seguir hablando día a día. Cuando terminaran esos días te enviaría mi libro de poesía que en este tiempo se convirtió en prosa poética, obsequios de cosas que me hicieron pensar en vos en este año…la parafernalia de costumbre. Hasta se me ocurrió una excentricidad. Te dejaría ganar la primera de muchas nuevas peleas… te trataría mejor, con mayor paridad, con genuina entrega…

Mi diario funcionaba porque te conocía tanto que sabía tus respuestas, sentía tus palabras y olía tu respiración… que poco a poco se fue haciendo más difusa, más vaga y más lejana. Tu voz ya no resuena fuerte en mi mente y pareciera que me aferro al recuerdo solo en mi corazón, pero cada vez te escribo menos. Cada vez te siento menos y cada vez te necesito menos.

Y un poco me duele que así sea. Me siento mal por sentir que no cumpliré mi último juramento, el de escribirte durante un año, para que me conocieras de otra manera, para que me vieras diferente y para que me sintieras presente. Y como me siento mal… y como preciso conocerme… y como te quiero, quiero seguir escribiéndote. Y quizás lo haga.  Seguir leyendo “Nuestra última pelea”

Dos cajas de té

Abro el gabinete y allí las veo, rosada y con el Big Ben, insolentes. Dos cajas con bolsas de té que me avizoran tu ausencia cada vez que abro la despensa. Cada vez que miro ese té, que compré para tomar contigo, pienso en esas charlas sin pronunciar. Y me viene a la mente un millón de preguntas que se reducen a saber cómo estás, qué estás leyendo últimamente, que cosas me tendrías para contar… conversaciones que sin duda darían teniendo en nuestras manos esa infusión caliente que solo contigo quisiera tomar. Hoy esas conversaciones solo se encuentran atrapadas en mi mente, como fantasmas que no pueden salir de su castillo embrujado. Seguir leyendo “Dos cajas de té”

Ni a regañadientes

Las primeras luces del alba penetran el cielo
y acaban así el hechizo de la noche
y me quitan el velo
que me hacía pensar que aún era posible lograr eso que anhelo. Seguir leyendo “Ni a regañadientes”

Soltar y dejarte ir

Soltar y dejarte ir
y darme cuenta que ya sos libre como el aire
duele y cuesta porque es sentir
que finalmente me rendí.

La espera no puede ser eterna
y hace tiempo ya que me puse a disposición
en la más absoluta e irreductible entrega
para que a mí volvieras
y cada día que pasa, la distancia se siente menos pasajera.

Debo sanar y avanzar,
tomar un nuevo rumbo.
Soltar. Seguir leyendo “Soltar y dejarte ir”

El eco de una vieja canción

El carrusel dejó de girar
y la música cesó de sonar
y aunque empeño he puesto
las piezas parecen no querer encajar.

Pareciera que te es imposible perdonar
y que te es imposible olvidar
y yo no paro de recordar…
cuando cruzo la estampa
de una vieja camiseta mía que solías usar.

La ciudad parece impregnada de tu presencia luminosa
aunque, entre nosotros, ambos sabemos que poco la transitás
pero mi mente te ve en todas las cosas
y mi mirada aún busca entre los transeúntes
volver a ver tu roja boca,
tus pestañas largas, tu mirada dulce
y tu piel que contra la mía curtida se ve tan blanca.

Mis oídos se rehúsan poco a poco a escuchar la melodía de la esperanza
de tenerte entre mis brazos
de sentir tu mano fundida en mi mano.

Y cuando la inmensidad del aire pareciera ahogarme
me salva el eco de una vieja canción
y te siento pidiendo una vez más cantarte
esa canción de cuna de una infancia ajena
y ahí parece ser posible por un instante la quimera.

Y ahí yo ya quisiera
convencerte de que mi vida entera
la pasaría haciéndote feliz, si tan sólo así vos lo quisieras.
Si tan sólo vos pudieras.

En esta batalla entre mi amor y tus miedos
yo ya estoy jugado.
Hundiste mis barcos
y de manos y pies me siento atado
y ya es tiempo de que juegues tu última ficha.

Ojalá que la jugada sea lo que tu alma desea.
Ojalá no sea el miedo el que, cobarde, termine la partida.

San Valentín

San Valentin viene hoy a mi en el desencuentro, en el presente aún mancillado por el pasado,
que en clave de tormento,
como venenoso puñal
se clava en el medio del pecho.

Pero yo me se amado
y yo he amado.
El amor nunca debería conjugarse en pasado
porque una vez en el mundo
jamás se da por acabado. Seguir leyendo “San Valentín”

En nuestro tiempo

Los acordes cotidianos se suceden.
Lágrimas y risas,
también cosas del día a día,
lo que sea que al cactus permita
no volverse cosa marchita.

Y de a poco con la brisa de estío
se corrió la ventana y con estilo bravío
me abalanzo a él aún al rojo vivo. Seguir leyendo “En nuestro tiempo”

Cuenta gotas

En un dia que pintaba aciago
y de repente
como con cuenta gotas
un fugaz arpegio de notas de una melodía que ya no existe
Tu voz irrumpió como un haz de luz
hálito de vida
que por un instante hizo que recobrara la sonrisa. Seguir leyendo “Cuenta gotas”

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