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Poesía

Ser incluido

De repente sentir que este es mi lugar

y que nosotros ponemos las reglas

y que me dejo llevar

como río que inexorablemente irá a un mar.

 

Y nuevas coincidencias

y la desesperanza de antaño

que me mete en lugares recónditos

que no son lugares

y vuelvo a lo terrenal

y dos extraños conocidos me llevan a jugar en Las Vegas con los chicos que mi subconsciente aún ve como todo lo que no soy

y a lo que no pertenezco

como turista en mi propia tierra

que en mi interior aún no es mía.

 

Quince años luego de realmente no pertenecer,

y de tener aquella errada impresión

de que los demás se sienten cómodos en su propia piel,

puedo sentir que pertenezco

aunque no exista pertenencia

porque siempre se anhelan las ausencias.

 

El deseo contenido

ironías del destino

roces y mimos

y miradas que por momentos son profundas

complejas y tristes.

 

Yo las veo

porque son un espejo de lo que soy,

y de lo que siempre en parte seré.

 

Y pregunto porque me importa

aunque sea por ese instante

de absoluta entrega

de intimidad con ropa

porque lo que caen son las armaduras.

 

Cuando no se que decir

simplemente atino

en un gesto automático

a sonreír

Esperando que esa mueca

me haga escapar de todas mis falencias

Y me haga sentir que no tengo deficiencias.

 

Generalmente esa sonrisa

que esconde miedos

también muestra mi dulzura

mi humanidad entera

y en mi fragilidad

vulnerable y sin subterfugios

termino protegido.

 

Y de repente

en este silencio ensordecedor

no siento temor

ni siento reparos.

 

Me siento al amparo

de mis nuevas fortalezas

que me permiten afrontar con entereza

momentos que ya no son de debilidad

ni de tanta incomodidad

sino felices,

compartidos

con extraños conocidos.

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Sin decirlo

De repente me llega un mensaje

como una verdadera sorpresa

y suena esa voz con sus pautas porteñas

con una sonoridad especial con la que me ha compartido su alma

pero esta vez venía con una broma,

con un poco de fingida bronca

de no pensarse único.

 

Y lo que no sé es si no parece darse cuenta

es de lo único que es él para mi

en mí camuflado esfuerzo de buscar siempre ser comedido

cuando me parece un principito de ensueño

y un rebelde con causa

enfundado en esa ceñida camiseta blanca

que lo hace tan sexy

como a aquel personaje de Al este del paraíso.

 

Y con cientos de palabras

e infinidad de horas

donde yo medía hasta donde iba

han pasado más de un centenar de mediodías

donde le envío mensajes

o espero sus respuestas.

 

Y se acerca la hora del encuentro

y de a poco aumentan mis nervios

y cambia mi voz cuando le hablo

dicen mis amigos con total desparpajo

y me sonrío como un colegial

aunque con el semblante apesadumbrado

y el cuerpo todo preparado

para que la distancia lo que no comenzó ya lo pare

y yo quedarme con la incertidumbre de no haberlo intentado

y de haber cuidado mi pasión

con tal de no alejarlo

de no asustarlo

de respetarnos.

 

Y me siento volver a una adolescencia que no tuve

y a volver a sentir sin animarme a del todo decir.

Irradiar un poco yo

A veces me levanto y pienso que estoy listo para ser extraordinario,

listo para el combate diario

y de repente las piernas se quedan paralizadas

y es solo mi alma la que se mueve

dentro de un cuerpo inmóvil

detenido por un peso inmenso e invisible.

 

A veces despierto y parece que siguiera durmiendo

y a veces no puedo siquiera entregarme a Morfeo.

Pero es como si no estuviera.

Esos días simplemente desaparecen.

 

Y desaparezco yo mismo entre pensamientos de grandeza

y la más absoluta e irreductible miseria

en la que me sumerjo,

que se disfraza de glotonería y lascivia.

 

A veces me levanto y amo a mi cuerpo

y a veces lo odio

y quisiera salir del envase

que frena todas mis intenciones

y a veces solo quisiera que las manos de quien deseo guiaran el deseo

y me llevaran a recorrer sus intenciones.

 

Y pienso si eso es la salida o una evasiva

pienso si es mi lado oscuro

o simplemente es que estoy repleto de oscuridad

y podría ser una lumbrera.

 

¿Me tiene que iluminar un otro?

¿No podré irradiar un poco yo?

No estoy listo

Pensaba que estaba listo para escuchar que me amabas

pero no se que esperaba

a donde iba

o quien me llamaba.

 

Y no estaba listo

y estoy perdido

en una oscuridad absoluta

y esa noche me desgarra. 

 

Me perfora como el sonido de las tizas contra la pizarra

me parte como la piel áspera de mis manos sucias

esa tristeza infinita

inconmensurable

inexplicable.

 

Y no estoy listo para amar

ni para oírte.

No estoy listo.

Supongo

Supongo que no está realmente muerto

mustio y descolorido

si realmente quiero volverte a ver

y si realmente no pienso en quien me marcó cuando tenía veinticinco.

 

Supongo que aún siento

si me sonrío ante la idea

de mis manos y las tuyas

aunque en mi mente aún pulule la duda.

 

Supongo que ya no podía volver más atrás

y el Río Negro siempre va hacia adelante y nunca es el mismo.

 

Supongo y son suposiciones

pero me llenan

porque suponer es parecido a esperar

esperar es parecido a soñar

y yo supongo, espero y sueño

con rebobinar mi mente y que realmente volvamos a vernos

como en los primeros días.

 

El Río me inspira

a avanzar con valentía

a pesar de mis imperfecciones

porque al final en la vertiente

las aguas se mezclan y se convierten en vida.

¿Qué le pasará al poeta y al bailarín?

Algunas líneas

mundanas e intrascendentes

terminan bombeando fuerte

y dejándome la boca en media luna

a pesar de las dudas

y de las ganas de mantenerme

de forma indeleble

a la miel que a veces desayunamos.

 

No hay caso

y no es que quiera

sentirme así

sentirlo cerca

y a la vez ver un poco con miedo

a ese encuentro que hemos pospuesto.

 

Desencuentros que surgen

de temperamentos fuertes

de encuentros tempranos

y de apuros cotidianos

apresurados

y con el espíritu arrebolado

los sentimientos entran

uno a uno y cada vez más

como la sala de un Auditorio que se llena.

 

Y el lunes 1 suena a comienzo,

a sábanas limpias

y a nuevos sueños.

Pero ¿qué tal si en vez de sábanas es mortaja?

¿Qué le pasará al poeta y al bailarín?

Jodidamente perfecto

Sentir su abdomen contra mi espalda

respirando pausadamente

y el aire saliendo suavemente

de su boca apoyada en mis hebras de oro

me hacen sentir seguro.

 

Seguro como en sus brazos

que a mi alrededor parecen infinitos

y me rodean con esa dulzura

que contrasta con sus palabras en contante desafío.

 

Y afuera hay un huracán

como adentro de mis tripas

porque saben, como mi mente,

lo que eso significa.

 

Sé que las barreras tienen que caer

que los secretos deberían acaban

que para ser fuerte debo ser valiente

que para que seamos fuertes debo ser vulnerable.

 

Y sin embargo lo siento a mi alrededor y por un segundo

una milésima

algo más ínfimo que un instante

mi mente logra apagarse y me conecto con el momento.

Y en ese momento todo es, jodidamente perfecto.

Reputación

Faltan quince minutos para la una

y siento tu calor

y nos rodea blanco

que era absolutamente impredecible cuando nos conocimos.

 

La reputación nos antecede,

por como nos conocimos

por la diferencia de tu cuerpo y el mío

y los prejuicios me dieron miedo

únicamente una milésima de segundo

porque lo que sentimos precede

y entre sábanas y cenas

construimos nuestra propia fortaleza.

 

Y me separé de tus brazos para de verdad poder dormir a tu lado

como hago desde finales de marzo

y como nunca pude dormir con otro hombre

con la certeza de dormir en la seguridad

de que tus abrazos hasta me cubren de la lluvia

y el viento que a lo lejos se escucha.

 

Y siento cosas para las que las palabras concretas se quedan cortas

algunas quizás aún quedan grandes

pero este miércoles de madrugada

me sueño contigo un millón de semanas.

Me pregunto

A veces me pregunto por qué estando tan cansado Morfeo me guía a tus brazos.

Incluso si llueve o si el frío cala mis huesos

el triunfo de mi voluntad por sobre los elementos

y mi terquedad contra todo pronóstico

hace que vuelva a nuestro mundo.

Vuelvo porque cuando debo despertar me siento atrapado en tus abrazos

y vuelvo porque siempre tenés una respuesta a cada provocación.

Vuelvo porque me sonrío en tu semblante

y porque sonrío al mirar las líneas que se forman entre tus ojos.

Voy al encuentro en mi salud y en mi enfermedad porque lo que siento hacen que mi planta ligera

y que mi piel tersa y mi alma entera

te elijan en mi primavera

para honrar la vida.

Y entonces dejo de preguntarme

cuestionarme

porque simplemente estoy haciendo lo que siento

cuando realmente siento.

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