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En nuestro tiempo

Los acordes cotidianos se suceden.
Lágrimas y risas,
también cosas del día a día,
lo que sea que al cactus permita
no volverse cosa marchita.

Y de a poco con la brisa de estío
se corrió la ventana y con estilo bravío
me abalanzo a él aún al rojo vivo.

Y ese día le hable.
Y le canté.
Y me escucho.
Y ahora que el telefono ya duerme
yo también duermo con el ruido de la lluvia y la sonrisa en el semblante.

¿Querrá Morfeo atraer a Caronte
y que juntos traigan nuestro amor
que hoy está algo lejos?

Las respuestas solo están en nuestro tiempo.

Cuenta gotas

En un dia que pintaba aciago
y de repente
como con cuenta gotas
un fugaz arpegio de notas de una melodía que ya no existe
Tu voz irrumpió como un haz de luz
hálito de vida
que por un instante hizo que recobrara la sonrisa.

La voz clara del otro lado del teléfono
mi ligera sordera
y mis comentarios medidos
como con cuenta gotas.
Para impedir un exceso de pócima que rompiera el hechizo
De volver a donde ya no existe.

Volver a nuestro lugar eterno
aunque tu no quieras
te hace aun mi cómplice
de sueños imposibles.

Escuetas palabras y en modo de plegaria
entregue el alma al otro lado del teléfono.
Entrega tardía que choca con tu pose esquiva.
Escasas palabras que devore como maná en el desierto que es la vida con tu ausencia.

Fuegos artificiales de un nuevo año

Y dice que recuerde mirar el cielo
brillante de colores artificiales y estruendoso…
cuando mi cielo mas bello es el mirado juntos en esta larga primavera.

Aún me restan cielos por mostrarte,
de cúpulas surreales
y un jardín de cuento de hadas
que habita entre nosotros tan solo a unas cuadras.

Quizás este cielo chino y de convencional emoción
sea el preludio de un millón de cielos de veras compartidos
con caricias en los crepúsculos
transmutadas en complicidades en el alba.

Quizás otro año no dejo de mirar el cielo belicoso
porque estas a mi lado cuando pides que alce los ojos al firmamento
y entonces lo haga como agradecimiento
como cuando otrora lo hacia en compungida plegaria.

Sin consuelo

No hay consuelo
Cuando viste el mas bello de los cielos
y ufano en que era una odisea hiciste de todo para ennegrecerlo.

Y hoy busco mi horizonte limpio
en un montón de cielos penetrados por chimeneas y suciedad
Y no hay consuelo
para tan innecesaria soledad.

Solo hay desazón
cuando tenes que dejarlo ir y decir adiós
solo hay lagrimas.
De esas que duelen desde que salen
hasta que caen en las sabanas que solíamos compartir.

No encuentro consuelo.
No siento sosiego.
Mi mundo entero es mustio y es feo
con la certeza de que tu piel de leche y tus ojos de avellana no se posarán más en mi simiente.

Tímidas las lágrimas aparecen
porque hoy
siendo el hombre que soy
no encuentro consuelo.

Páramo desaparecido

Tome mucho por sentado
y tenia los cables cruzados.
Queme mi refugio
Y ese páramo para siempre desapareció.

Ahora todo se siente extranjero
salvo mi certeza de que aun lo quiero.
Errante esta mi corazón
allí solo hay brasas y cenizas.

Y mi mente parece que pende de una alta cornisa
donde cada ráfaga de viento
la mecen.
Nunca toca el borde.

La para el amor
que distante y dolido aun siento,
que llega como el viento invisible.
Amor indecible.
No deja de estar
y de gritar en el abrumador silencio
de una posada indiferencia.

Hombre sin consuelo

No hay consuelo
cuando viste el mas bello de los cielos
Y ufano en que era una odisea hiciste de todo para ennegrecerlo.

Y hoy busco mi horizonte limpio
En un monton de cielos penetrados por chimeneas y suciedad
Y no hay consuelo
Para tan innecesaria soledad.

Solo hay desazon
cuando tenes que dejarlo ir y decir adiós
solo hay lagrimas.
De esas que duelen desde que salen
hasta que caen en las sabanas que soliamos compartir.

No encuentro consuelo
no siento sociego
Mi mundo entero es mustio y es feo
con la certeza de que tu piel de leche y tus ojos de avellana no se posaran mas en mi simiente.

Timidas las lagrimas aparecen
porque hoy
siendo el hombre que soy
no encuentro consuelo.

Mi Ítaca cuando yo transmute

 

Lívido, como si hubiese visto el fantasma

de un ayer y una perspectiva que ya vislumbraba lejana

se me aparecieron en la mente aquellas viejas y usadas sábanas

a las que aún hoy puedo abrazarme

y que tienen el olor del último encuentro.

 

De repente,

abruptamente como el despertar de un sueño a una pesadilla

te despediste nuevamente

y nuevamente no me resigno a que exista una rendija

por la que asome insolente la esperanza.

 

Yo no puedo decir que diera lo mejor

como orgulloso y ufano podrías tu decirlo aunque jamás lo dirías

pero lo intentaré con un ahínco tan grande que nunca pensaste que por ti verías

como si fueras mi Ítaca verde y hermosa

a la que incluso moribundo, arrastrándome con garras y dientes, quisiera volver.

 

Como un témpano, que más que frío, era un géiser

caliente como las entrañas de la Tierra

tomando la decisión más difícil

deseando que fuese feliz y honesto con mi próximo hombre

sin siquiera saber que no habrá próximo.

 

Mi futuro no será sino quien en el futuro lleve tu nombre

tu sangre y tu piel, que ya no será quien hoy sos

sino simplemente otro,

que se encontrará con la persona que ocupe mi lugar cuando yo transmute.

Ying y yang

Como la medalla que hoy nuevamente se posa en mi pecho cada vez más viril,
como vos solías decirme por mi incipiente vello,

como vos hacías sentirme cuando te tenía entre mis brazos,

así somos nosotros, polos opuestos

el negro y el blanco que una vez soñaban con vivir en armonía, 

que una vez soñaban estar juntos de por vida. 


Esa medalla pareciera ser todo lo que queda 

de aquella historia de amor ligera

de amor de casi adolescentes que en las nubes se sentían

cuando el uno con el otro se hacían compañía.


Esa alegría que juntos sentíamos

y que a mi corazón henchía con algarabía,

por creerme todopoderoso y a la vez ser tan minúsculo,

terminó apagándose en el más ínfimo de los segundos

como si se tratase del final un instantáneo crepúsculo. 


Mi amor negro y egoísta pudo más que tu amor blanco y prístino.

Terminó por ensuciarlo todo como hollín tras un voraz incendio

que como accidente, sin que nadie lo llamará

de repente apareció para destruirlo todo en pocas pero implacables llamaradas. 


Pero el ying y el yang siempre se complementan 

y a pesar de todo viven con un poco del otro a cuestas. 

¿Seremos como el ying y el yang?

¿Podremos estos infortunios juntos superar?

¿Finalmente cambiaremos, juntos a la par?

Las respuestas solas vendrán. 

Hoy sólo nos queda sentarnos a esperar

y tarde o temprano sobre nosotros las moiras se pronunciarán.

¿Podré torcer con mi sola voluntad los designios del destino?

En la más desoladora incertidumbre confío en que juntos nos abriremos camino. 

También me hace sonreír

​Recordarte también me hace sonreír

pensarte en aquellos días dorados 

en todo aquello con lo que yo te hacía reír 

y en esos sueños inconclusos que hoy parecen algo del pasado.
Porque aunque pareciera que esto es algo trunco

yo siempre te llevaré conmigo

porque sos parte de mi piel

porque a pesar de mis sombras sos eso que ilumina mi ser. 
Nuestras huellas juntos hoy están borradas 

como las primeras que hicimos en la arena

pero basta que volvamos a nuestro lugar 

para que las huellas vuelvan a estar.
No es tan fácil volver a confiar 

y eso que se que de la noche a la mañana no me has dejado de amar

pero hoy solo me queda con eso soñar

con volver a estar juntos, con volver a ser un par

de novios enamorados.

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